Mientras el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) destacó que el planeta ha recuperado gran parte de la superficie de manglares perdida desde la década de 1980, en Yucatán especialistas advierten que el estado mantiene una tendencia opuesta, con miles de hectáreas degradadas por el crecimiento urbano, el desarrollo inmobiliario y la alteración de humedales costeros.El contraste surge a partir del estudio internacional publicado en la revista científica Science, el cual concluye que, durante los últimos 16 años, la recuperación de manglares a nivel mundial ha superado las pérdidas registradas, al grado de que actualmente se ha recuperado alrededor del 94 % de la superficie desaparecida desde los años ochenta. El análisis identifica avances importantes en diversas regiones del mundo e incluso en zonas del oeste de México y del Golfo de México, aunque no analiza de manera específica la situación de la costa de Yucatán.Hasta 40 mil hectáreas presentan algún grado de afectaciónLa realidad local refleja un escenario distinto. El investigador Jorge Herrera Silveira, del Cinvestav Mérida, ha señalado que en Yucatán existen más de 30 mil hectáreas de manglar degradadas o perdidas, lo que representa cerca del 30 % de la superficie estatal de este ecosistema.Otros estudios académicos elevan la estimación hasta 40 mil hectáreas afectadas, debido principalmente a la expansión urbana, desarrollos inmobiliarios, relleno de humedales y modificaciones en los flujos naturales del agua. A ello se suman reportes recientes que estiman la pérdida de alrededor del 8 % del escudo natural costero, así como procedimientos de inspección y clausuras realizadas por la Profepa en zonas como Chelem por presuntas afectaciones a manglares.El boom inmobiliario presiona los ecosistemas costerosEspecialistas coinciden en que el principal factor detrás de este deterioro es el acelerado crecimiento inmobiliario en la costa yucateca. La venta de terrenos frente al mar, la urbanización de zonas inundables y la ocupación de humedales han incrementado la presión sobre un ecosistema considerado estratégico para la protección del litoral.Los manglares funcionan como una barrera natural frente a huracanes, marejadas e inundaciones, además de capturar carbono, filtrar contaminantes y servir como hábitat para numerosas especies. Su pérdida también incrementa la vulnerabilidad de las comunidades costeras ante fenómenos meteorológicos extremos.Restauración avanza, pero a menor ritmo que la degradaciónAunque en Yucatán existen proyectos de restauración y mecanismos de financiamiento ambiental, como el fondo Herencia Maya, orientado a fortalecer la conservación de áreas naturales protegidas, investigadores consideran que estos esfuerzos aún resultan insuficientes frente a la velocidad con la que avanzan la urbanización y los cambios de uso de suelo.De esta manera, mientras la ONU presenta la recuperación mundial de los manglares como una de las principales historias de éxito en materia ambiental, Yucatán enfrenta uno de los mayores desafíos para conservar su principal barrera natural costera, una realidad que evidencia la diferencia entre las tendencias globales y las condiciones específicas del litoral peninsular.ACOM Navegación de entradasCon inversión de casi 184 mdp, Renacimiento Maya respalda el regreso a clases de las familias yucatecas