MÉRIDA.- El excomisario municipal de Oncán, Mauro Aké, denunció que esta comisaría de Mérida enfrenta graves problemas que alteran la paz social debido a los estallidos que realiza una empresa para la extracción de piedras y además de la amenaza que representa la posible construcción de condominios en terrenos del casco de la exhacienda.

Según relató Aké, la empresa Mayutsa posee 126 hectáreas de tierras que fueron vendidas por ejidatarios, pero la compañía nunca legalizó adecuadamente los terrenos ante el Registro Agrario Nacional.

“Ellos tuvieron la culpa, nunca legalizaron las tierras en el tribunal, en el RAN, no lo ingresaron”, explicó el exfuncionario.

El excomisario denunció que la empresa intentó apropiarse de documentos de manera irregular.

Cuando hace 2 años propuso hacer un nuevo contrato para resolver la situación, representantes de la empresa supuestamente le robaron su credencial de elector mientras conversaban cara a cara, lo que lo llevó a presentar una denuncia ante la Fiscalía.

La comunidad de Oncán no solo sufre por esta empresa, sino que también colinda con otra extractora de piedra en el otro costado de la comunidad. Cuando ambas realizan estallidos dinamiteros, las casas reciben el impacto como si fueran breves temblores.

Varias viviendas han resultado afectadas, al igual que edificios antiguos de la hacienda. Oncán tiene aproximadamente mil habitantes y está localizada a 20 minutos de Mérida, rumbo a Tixkokob.

Ante esta situación, el actual comisario Luis Gómez Piña parece evadir su responsabilidad.

Evitó contestar alegando que estaba ocupado y que además es un nuevo funcionario que desconoce todavía los problemas que aquejan a Oncán.

Los vecinos también están preocupados porque ya hay preventas de departamentos por 3 millones de pesos, aunque la construcción está actualmente detenida debido a disputas legales entre los desarrolladores y la empresa explotadora de piedras, propiedad del empresario Armando Palma, mejor conocido como “La Gaviota Palma”.

La preocupación radica en que los departamentos perderían plusvalía al tener cerca una extractora de ese nivel, además del riesgo de fisuras en los edificios, pero sobre todo la llegada de gente extraña a la comisaría podría generar peligro.

Por otro lado, los habitantes de Oncan se quejan de deficiencias en el transporte público, que no llega a tiempo ni realiza recorridos con la frecuencia necesaria. Esta situación obliga a los residentes a caminar un kilómetro hasta el entronque con la carretera Tixkokob-Mérida para poder llegar a sus trabajos o a la escuela.

Los vecinos han urgido al Gobierno del Estado a atender estos problemas, especialmente cuando hay enfermos que no pueden trasladarse a tiempo para recibir atención médica.

ACOM