Una culebra ekuneil, también conocida como “cola negra”, fue avistada en el patio de un predio de la calle 27 con 14, en el municipio de Kinchil.

Tras recibir el reporte, elementos de la Policía Municipal acudieron al lugar y dieron parte a los bomberos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), ya que en Kinchil aún no se cuenta con una brigada de Protección Civil local.

Los uniformados estatales rescataron al reptil, de casi metro y medio de largo, que se encontraba enrollado en un registro de motor de riego. Posteriormente, lo trasladaron a su hábitat natural para liberarlo.

La ekuneil es una serpiente que ha sido objeto de diversas creencias populares. Uno de los mitos más extendidos es que se alimenta de leche materna.

Según relatos antiguos, la ekuneil tiene la capacidad de detectar a una mujer que está amamantando y se dirige rápidamente a su hogar. En el camino, libera un veneno de alta toxicidad para evitar ser detenida. Una vez dentro de la vivienda, se acerca a la madre y, sin causarle daño alguno, introduce las puntas de su cola en las fosas nasales de la mujer para succionar la leche de sus senos.

Curiosamente, el avistamiento de la ekuneil en Kinchil fue realizado por una joven madre que recientemente había dado a luz. Al salir al patio de su casa, se asustó al encontrarse con esta serpiente, poco común en zonas habitadas.

La joven madre alertó a sus familiares, quienes decidieron no sacrificar al animal y optaron por contactar a las autoridades correspondientes para que se hicieran cargo de la situación.

La ekuneil es la segunda serpiente más larga de la Península de Yucatán y de México. Es una serpiente inofensiva y no venenosa que, por lo general, evita el contacto con las personas.

Esta serpiente juega un papel importante en el ecosistema como depredador, ya que ayuda a controlar la población de otras serpientes, incluyendo especies venenosas como la cascabel, la nauyaca y la coralillo.

Recomendaciones en caso de avistamiento

Si te encuentras con una ekuneil, lo más importante es mantener la calma y contactar a las autoridades locales para que se encarguen de su manejo adecuado, tal como se hizo en este caso en Kinchil.