WASHINGTON.— Donald Trump y Xi Jinping mostraron este jueves un tono conciliador en la Casa Blanca, pero detrás de los apretones de manos y el protocolo de una visita de Estado permanece una agenda cargada de diferencias: comercio, inteligencia artificial, Taiwán e Irán. La visita de Xi a Washington es la primera en más de una década.Trump destacó la relación personal que mantiene con el mandatario chino y aseguró que ambos han construido una “amistad verdaderamente grande”. Xi respondió con un mensaje dirigido a contener la confrontación entre las dos mayores economías del mundo: sostuvo que la competencia debe mantenerse dentro de límites y no convertirse en una disputa en la que necesariamente uno tenga que perder para que el otro gane.La inteligencia artificial entra al centro de la discusiónUno de los temas que tomó especial relevancia fue la inteligencia artificial, terreno en el que Washington y Beijing mantienen una intensa competencia tecnológica.Xi planteó que ambos países tienen la responsabilidad de procurar que el desarrollo de la IA permanezca bajo control humano y orientado al bienestar de las personas. Previamente, funcionarios estadounidenses habían propuesto establecer un mecanismo bilateral de notificación ante incidentes relacionados con IA que pudieran representar riesgos para la seguridad nacional.El tema no es menor. Estados Unidos mantiene restricciones sobre tecnología avanzada, mientras empresas chinas continúan desarrollando chips y modelos propios de inteligencia artificial. La competencia tecnológica se ha convertido así en uno de los principales puntos de fricción entre ambos países.Comercio: tregua, pero todavía sin resolver las diferenciasLa relación económica también estuvo sobre la mesa. Washington y Beijing buscan mantener abiertos los canales de negociación después de las fuertes disputas arancelarias de los últimos años.La tregua comercial ha reducido parte de la tensión, pero persisten desacuerdos sobre aranceles, acceso a tecnología, exportaciones estratégicas y compromisos comerciales. Las conversaciones previas a la reunión presidencial habían abordado la posibilidad de reducir barreras en productos considerados no sensibles.Taiwán e Irán, los temas más delicadosLa cordialidad mostrada públicamente no elimina dos asuntos especialmente sensibles.China mantiene que Taiwán forma parte de su territorio, mientras Estados Unidos continúa sosteniendo una relación de seguridad con la isla. Las ventas estadounidenses de armamento a Taiwán siguen siendo uno de los principales puntos de tensión entre Washington y Beijing.También existen diferencias respecto a Irán. China ha cuestionado la política estadounidense hacia Teherán y las dos potencias mantienen posiciones distintas sobre cómo enfrentar el conflicto y sus consecuencias económicas y geopolíticas.Pandas y estudiantes para suavizar la relaciónXi también recurrió a la llamada diplomacia cultural. Anunció que 100 mil jóvenes estadounidenses serán invitados a estudiar y participar en intercambios en China durante los próximos cinco años, además del envío de dos pandas al zoológico de Atlanta.La Casa Blanca preparó una recepción de Estado que incluye ceremonias oficiales y una cena en el Salón Este. La visita continuará este viernes con actividades de ambas parejas presidenciales y una visita a los Archivos Nacionales.Para Al Interior, la imagen de cordialidad es apenas una parte de la historia: Trump y Xi buscan mantener abiertos los canales de diálogo mientras sus países continúan compitiendo en comercio, tecnología y seguridad. El encuentro de Washington permite medir hasta dónde pueden administrar esas diferencias sin convertir la competencia en una confrontación mayor. Navegación de entradasDe la ONU a China: Sheinbaum explica su ausencia y responde a Trump por sus dichos