Aunque el turismo en Yucatán mantiene una tendencia de crecimiento sostenido, los principales destinos del interior del estado —como Valladolid, Izamal, Chichén Itzá, Celestún y los siete Pueblos Mágicos— enfrentan el reto de retener una mayor proporción del gasto que realizan los visitantes. De acuerdo con el informe Panorama de la Actividad Turística, presentado por la Secretaría de Fomento Turístico (Sefotur), cada turista gasta en promedio 651 dólares durante su viaje, pero apenas 155 dólares permanecen en la comunidad que visita, es decir, el 23.8%.

Entre enero y septiembre de 2025, Yucatán recibió más de 2.1 millones de visitantes con pernocta, lo que generó una derrama económica de 13 mil 728 millones de pesos, pero las expectativas son más altas, pues el año podría cerrar con más de 4.5 millones. Estas cifras representan un crecimiento de 35 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior y colocan al estado como el tercer lugar nacional en participación del turismo dentro de su economía, con una aportación del 16.1 por ciento al Producto Interno Bruto estatal.

El perfil del visitante muestra que seis de cada diez turistas son nacionales, principalmente de la Ciudad de México, Quintana Roo y el Estado de México. En el segmento internacional, Estados Unidos aporta el 16 por ciento de los viajeros, con Florida y Texas como principales mercados emisores, mientras que Europa representa el 13 por ciento, encabezado por visitantes de Inglaterra, Francia y Alemania. En promedio, los turistas permanecen casi seis días en el estado y viajan acompañados de su pareja o familia.

Pese a estos indicadores positivos, el mayor reto no es atraer más visitantes, sino lograr que una mayor parte del gasto se quede en los destinos locales. Actualmente, gran parte del presupuesto del viaje se destina a boletos de avión y hospedaje contratados antes de llegar a Yucatán, lo que limita los ingresos para cooperativas comunitarias, artesanos, restaurantes tradicionales y prestadores de servicios en los pueblos, que reciben apenas alrededor de una cuarta parte del gasto total por visitante.

La concentración del turismo en Mérida refleja esta disparidad. La capital registra una ocupación hotelera promedio del 57 por ciento, mientras que destinos como Valladolid, Uxmal e Izamal presentan niveles menores. Para equilibrar la distribución de los beneficios, el gobierno estatal impulsó 15 rutas turísticas que conectan a Mérida y Valladolid con comunidades del interior; sin embargo, estas estrategias requieren mayores inversiones en señalización, accesos carreteros y servicios básicos que incentiven estancias más largas fuera de los principales centros urbanos.

El turismo genera actualmente casi 127 mil empleos en hoteles y restaurantes, lo que equivale a uno de cada diez trabajadores en la entidad. Durante este 2025, programas de capacitación beneficiaron a más de dos mil prestadores de servicios en 20 municipios, con una inversión de 5.2 millones de pesos, la más alta en los últimos doce años. No obstante, la cobertura sigue siendo limitada frente a un universo de 738 hoteles y cientos de negocios vinculados a la actividad turística.

Los datos indican que el 45 por ciento de los visitantes regresa al menos una segunda vez, lo que confirma un alto nivel de satisfacción con Yucatán como destino. El reto pendiente es convertir esa preferencia en mayores beneficios económicos para los Pueblos Mágicos y las comunidades mayas, que aportan identidad cultural al estado, pero que todavía reciben una proporción reducida de la riqueza que genera el turismo año con año.

Por Manuel Cauich Verde

Director del Informativo Al Interior en Vida nueva radio 101.9 de FM en Vida Nueva Radio