Al conflicto ambiental por la tala de manglares y la invasión de zonas federales en Sisal, se suman ahora una serie de incendios que despiertan sospechas entre los pobladores sobre la posible participación de desarrolladoras inmobiliarias detrás de estos siniestros, agudizando las tensiones en esta área costera de Yucatán.Los dos incendios más recientes, ocurridos la semana pasada y otra anoche, en la zona de manglares adyacente a los terrenos en disputa, han devastado aproximadamente 35 hectáreas de vegetación, según reportes preliminares de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR). El primero de estos siniestros inició el 23 de marzo por la noche y se extendió por más de 18 horas, mientras que el segundo se registró apenas tres días después, en un área cercana. Un tercero fue reportado anoche.“Es muy sospechoso que justo ahora, cuando hay un conflicto por estas tierras, aparezcan incendios en zonas estratégicas”, señaló uno de los habitantes, representante de los pobladores organizados de Sisal, quien asegura que los incendios han ocurrido principalmente en áreas que habían sido señaladas como inadecuadas para el desarrollo urbano debido a su valor ecológico.Los daños causados por estos incendios van más allá de la pérdida de vegetación. Las autoridades ambientales han documentado la muerte de fauna local y el deterioro de zonas de anidación de aves migratorias. Adicionalmente, el segundo incendio afectó parcialmente la infraestructura hidráulica local, lo que ha generado problemas en el suministro de agua potable para aproximadamente 200 familias de la comunidad.Los habitantes de Sisal no dudan en señalar sus sospechas. “Estos no son incendios accidentales. Siempre ocurren en la madrugada y en zonas donde no hay actividad humana regular. Es evidente que alguien quiere ‘limpiar’ estos terrenos”, afirmó un activista ambiental local, que omitió su nombre por temor a represalias, quien ha solicitado formalmente a la Fiscalía General del Estado una investigación exhaustiva sobre el origen de los siniestros.Las sospechas apuntan directamente a intereses inmobiliarios. “Hay muchos intereses privados. Las autoridades tienen que encargarse de investigarlo, y lo voy a decir: hay inmobiliarias trabajando en esa área”, declaró un ejidatario.Estos nuevos incidentes se suman al ya tenso panorama que se vive en la localidad desde el enfrentamiento ocurrido el pasado 11 de marzo, cuando fuerzas de seguridad pública se confrontaron con aproximadamente 300 pobladores que habían tomado tierras costeras, en lo que ellos consideran “el último terreno costero otorgado a proyectos inmobiliarios y turísticos”.Aquel enfrentamiento dejó como saldo 20 detenidos, señalados como los principales instigadores de la invasión de terrenos. Las autoridades ambientales acusaron a los pobladores de talar mangle botoncillo (Conocarpus erectus), una especie protegida, y de remover inicialmente 10,400 metros cuadrados de manglar, continuando al día siguiente con otros 12,600 metros cuadrados, a pesar de una clausura temporal impuesta.En el centro de esta disputa también se encuentra el Grupo “Los Nocturnos”, que, según los vecinos, integran el brazo operador de una empresa farmacéutica, que ha adquirido extensas áreas en las inmediaciones para venta a desarrolladores. “Ellos controlan ya gran parte de la costa y ahora quieren apoderarse de lo poco que nos queda a los habitantes originales”, explicó.Tras el enfrentamiento de marzo, se iniciaron mesas de diálogo entre el gobierno de Yucatán, pobladores de Sisal, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). El 13 de marzo se realizó una reunión en las oficinas de la Semarnat en Mérida, con la participación del diputado local Germán Quintal Medina y la alcaldesa de Hunucmá, Cristina Pérez Bojórquez.Sin embargo, los pobladores señalan que las reuniones “han servido de poco”, pues indican que el único ofrecimiento es reubicarlos en áreas cercanas a la ciénaga y alejarlos de la costa, mientras que las empresas desarrolladoras continúan con sus planes de expansión.Este conflicto se intensificó tras la designación de Sisal como Pueblo Mágico en 2020, lo que aceleró la expansión turística e inmobiliaria en la zona, generando tensiones entre pobladores locales, desarrolladores, y autoridades ambientales que buscan proteger los ecosistemas de manglar.ACOM Navegación de entradasProtesta magisterial escala: CNTE toma caseta y desafía al gobierno Ayuntamiento orienta a vendedores para ofrecer alimentos saludables en escuelas