Sinanché, Yucatán. — Lo que ocurre en este municipio podría sentar un precedente preocupante no solo en el estado, sino a nivel nacional: una administración municipal que, de acuerdo con regidores de oposición, lleva más de un año sin presentar ni someter a aprobación las cuentas públicas, en abierto desacato a la ley.La señalada es la alcaldesa panista Abril Abigail Palma Bacelis, cuya gestión enfrenta cuestionamientos por presuntas irregularidades administrativas, opacidad en el manejo de recursos y una relación fracturada con el Cabildo.Un Cabildo dividido… y sin informaciónDe los cinco integrantes del Cabildo, cuatro —incluyendo al síndico y la secretaria municipal— han manifestado su desacuerdo con la presidenta. Los regidores Álvaro Alfonso Moo Ruiz del Hoyo, Minerva Beatriz Aguilar Mena, Carlos Abraham Águila Vera y Felipe de Jesús Pech Dzul denuncian que han sido marginados de sus funciones y excluidos de la revisión del ejercicio del gasto público.El señalamiento es grave: no han podido cumplir con su responsabilidad de supervisión porque simplemente no se les presenta la información financiera.Incumplimiento directo a la leyLos regidores acusan que la administración municipal contraviene disposiciones claras de la Ley de Gobierno de los Municipios del Estado de Yucatán, particularmente: El Artículo 88, que obliga a presentar mensualmente el estado financiero al Cabildo.El Artículo 149, que establece la integración, revisión y publicación de la cuenta pública, así como el envío de informes trimestrales a la Auditoría.Nada de esto —afirman— se ha cumplido.El resultado es un municipio donde no se conocen con certeza los ingresos, egresos, nóminas, ayudas sociales ni el uso de recursos federales, lo que vulnera directamente los principios de transparencia y rendición de cuentas.Sin plan, sin presupuesto y sin rumboA la falta de cuentas se suma otro vacío crítico: Sinanché no cuenta con un Plan Municipal de Desarrollo vigente, documento obligatorio que debió aprobarse en los primeros 90 días de la administración.Tampoco existen —según los denunciantes— presupuestos de egresos actualizados para 2025 y 2026, por lo que, en la práctica, el municipio opera con un presupuesto desfasado desde 2024.Esto no solo representa una irregularidad administrativa, sino que abre la puerta a un manejo discrecional de los recursos públicos.Observaciones, gastos cuestionables y servicios deficientesEntre las anomalías señaladas destacan: Un gasto mensual de 40 mil pesos en servicios de fotografía y redes sociales, observado previamente por la Auditoría Superior del Estado de Yucatán.El incumplimiento en evaluaciones de armonización contable (SEVAC).La falta de transparencia en convocatorias y participación ciudadana.Pero quizá lo más delicado es el impacto directo en la población: el municipio no cuenta actualmente con ambulancia operativa, tras haber sido entregada en convenio a un particular. Un hecho que ya habría tenido consecuencias, obligando a solicitar apoyo estatal en emergencias recientes.Denuncias y silencio institucionalAnte este panorama, los regidores han presentado denuncias ante instancias como la Fiscalía Anticorrupción, el Congreso del Estado y la propia ASEY, sin que hasta ahora se conozcan acciones contundentes.La pregunta es inevitable:¿hasta dónde puede sostenerse una administración municipal sin rendir cuentas y sin consecuencias?Más que un conflicto políticoLo que ocurre en Sinanché no es solo una disputa interna de Cabildo. Es un caso que pone sobre la mesa un problema mayor: la fragilidad de los mecanismos de control y fiscalización municipal.Cuando una autoridad concentra decisiones, ignora a los órganos colegiados y opera fuera de los marcos legales, no solo se rompe el equilibrio institucional:se pone en riesgo el patrimonio público y la confianza ciudadana.Hoy, Sinanché enfrenta una administración señalada por gobernar sin transparencia, sin planeación y sin contrapesos efectivos.Y mientras las autoridades fiscalizadoras no actúen, la opacidad seguirá siendo la norma. Navegación de entradasYucatán se suma a los destinos globales de Air Canada con la ruta Toronto-Mérida