En Mérida, la asociación Proyecto Santa María presentó los resultados del primer trimestre del monitoreo de loros urbanos, un programa en el que participan más de 180 ciudadanos.

Durante esta evaluación, se identificaron siete especies de loros viviendo en la ciudad. De ellas, tres son originarias de la región, otras tres no lo son, y una es considerada exótica.

La doctora Vanessa Martínez García, quien coordina el proyecto, explicó que cada especie ha encontrado su lugar en distintas zonas de la ciudad. Por ejemplo, el loro cachetes amarillos se encuentra principalmente en el centro; el cabeza amarilla, al norte; y el perico pechosucio, en las periferias. En cambio, el loro frente blanca tiene una distribución más uniforme. También se han registrado otras especies como el loro yucateco, la cotorra argentina y el loro cabeza azul, este último exótico.

El monitoreo también ha permitido conocer más sobre su alimentación. Se han identificado 24 especies de plantas que los loros utilizan como fuente de alimento, siendo el huaxín y el chacá las más comunes. Además, se ha observado un aumento en los conflictos con otras aves, como los kaues, que suelen ahuyentar o agredir a los loros.

En cuanto a sus hábitos de descanso y reproducción, se han detectado 11 zonas de pernocta y 33 cavidades activas para anidar, lo que aporta información muy valiosa sobre sus ciclos de vida.

El proyecto seguirá desarrollándose durante el resto del año, con monitoreos simultáneos que permitirán comparar datos de distintos puntos de la ciudad. La meta es generar información útil para promover estrategias de conservación, como regular la tala de árboles o proteger zonas de anidación.

Finalmente, la doctora Martínez destacó el compromiso de los ciudadanos voluntarios, quienes han sido fundamentales para el éxito de esta iniciativa.