Un niño fue embestido por un toro durante un evento realizado en calles de la colonia Santa Elena, en Umán, un hecho que vuelve a poner sobre la mesa la realización en municipios de Yucatán de celebraciones inspiradas en prácticas taurinas de otras regiones y las condiciones de seguridad bajo las cuales se desarrollan.Videos difundidos en redes sociales muestran el momento en que varios toros corren libremente por las calles mientras numerosas personas permanecen en la zona. En determinado momento, uno de los animales alcanza al menor, lo derriba y continúa su recorrido.El niño fue auxiliado inmediatamente por familiares y personas que se encontraban en el lugar. De acuerdo con la información disponible, sufrió lesiones, aunque el incidente no tuvo consecuencias fatales.De Pamplona a YucatánEl episodio ha generado cuestionamientos porque este tipo de actividad guarda similitudes con los tradicionales encierros de Pamplona, España, donde los toros recorren calles previamente delimitadas mientras participantes corren delante de ellos.La reproducción de este tipo de prácticas en comunidades yucatecas abre una discusión que va más allá de conservar o adoptar una tradición: ¿existen las condiciones de infraestructura, organización, protección civil y control de asistentes necesarias para realizarlas?El caso de Umán muestra particularmente el riesgo que representa permitir que niñas y niños permanezcan en espacios donde animales de gran tamaño corren sin una separación física suficiente.No es un caso aisladoEl incidente ocurre días después de que una niña cayera al ruedo durante un torneo de lazo en Kanasín y quedara expuesta durante algunos segundos ante un toro.En aquella ocasión, los gritos de los asistentes alertaron a los participantes, quienes lograron distraer al animal mientras la menor era retirada.Dos episodios en pocos días colocan nuevamente en discusión la presencia de menores en espectáculos y actividades taurinas y la responsabilidad de organizadores y autoridades municipales para prevenir accidentes.Una recomendación que cumple una décadaLa Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán (Codhey) emitió desde 2016 una recomendación general relacionada con la presencia y participación de niñas, niños y adolescentes en corridas de toros, torneos de lazo y otros espectáculos considerados violentos.A diez años de aquel pronunciamiento, los acontecimientos recientes plantean una pregunta para los ayuntamientos: ¿qué protocolos aplican para impedir que los menores queden expuestos directamente a este tipo de riesgos?El debate tampoco necesariamente pasa por prohibir las tradiciones de los municipios. El punto es determinar hasta dónde una costumbre, propia o importada, puede realizarse cuando las medidas de seguridad resultan insuficientes y quienes terminan expuestos son menores de edad. Navegación de entradasTodo el apoyo a quienes emprenden genera prosperidad y empleo: Cecilia Patrón