La revista National Geographic, reconocida mundialmente por sus rigurosas investigaciones sobre naturaleza y cultura, publicó este 19 de agosto de 2025 un extenso reportaje que documenta el devastador impacto ambiental del Tren Maya en el sistema de cenotes de la península de Yucatán. El artículo, titulado “¿Dejará atrás su pasado el Tren Maya, el tren del futuro de México?”, presenta evidencia contundente de que más de 15,000 pilares de acero fueron clavados en el frágil suelo kárstico de la región, perforando directamente al menos 120 cenotes sagrados y contaminando el único acuífero de agua dulce que abastece a millones de habitantes.

El reportaje, elaborado por el periodista Michael Finkel con fotografías de Robbie Shone y Angie Smith, destaca por su profundidad investigativa característica de National Geographic, una publicación con 137 años de historia documentando los tesoros naturales del planeta. La revista, que ha sido galardonada con múltiples premios Pulitzer y cuyas investigaciones han influido en políticas de conservación global, dedica páginas completas a revelar cómo el proyecto ferroviario de 30 mil millones de dólares, inaugurado en diciembre de 2024, ha causado daños irreversibles a un ecosistema que tardó millones de años en formarse.

En el corazón de la investigación se encuentra el testimonio del biólogo Roberto Rojo, quien documentó el momento exacto en que una perforadora industrial atravesó el techo de una espectacular cámara de piedra caliza donde él se encontraba explorando. “Roberto Rojo estaba dentro de la cueva cuando el techo se agrietó y una enorme perforadora irrumpió con estruendo. Con las estalactitas cayendo, Rojo se agachó para cubrirse, sosteniendo su teléfono, mientras el biólogo y explorador de cuevas capturaba el momento en que una espectacular cámara de piedra caliza en la Península de Yucatán era destruida”, narra la publicación. El científico ha contabilizado personalmente 40 pilares en un solo cenote, cada uno de cuatro pies de diámetro y 80 pies de altura, bombeados con cemento que se derrama en las aguas cristalinas.

National Geographic revela que el impacto trasciende la destrucción puntual: “Lo más crítico es que muchos de los cenotes están interconectados —arruina parte del agua, dice Rojo, y lo arriesgas todo— y drenan hacia el mar, por lo que el óxido de los pilares también ataca el Arrecife Mesoamericano, las playas de Cancún, los manglares que protegen la costa, así como la selva y su vida silvestre”. Esta interconexión significa que la contaminación con óxido de hierro y cemento no solo afecta los cenotes perforados, sino que amenaza todo el sistema acuífero peninsular, el Arrecife Mesoamericano —el segundo más grande del mundo—, las playas de Cancún que generan miles de millones en turismo, y los manglares que protegen la costa de huracanes.

La investigación también expone las “mentiras” gubernamentales documentadas durante la construcción. El expresidente Andrés Manuel López Obrador prometió repetidamente que “no se cortaría ni un árbol” porque el tren seguiría vías abandonadas. Sin embargo, National Geographic confirma que millones de árboles fueron talados y la mayor parte de la ruta está lejos de las vías antiguas. Además, los pasos de fauna prometidos con diseños naturales para proteger la vida silvestre nunca se construyeron, mientras que el Washington Post, citado en el reportaje, reveló que más de 25,000 piezas arqueológicas mayas fueron destruidas para acelerar la construcción.

El artículo de National Geographic adquiere particular relevancia al documentar cómo el proyecto fue blindado mediante su declaración como asunto de “seguridad nacional” en noviembre de 2021, poniendo al ejército mexicano a cargo y evadiendo así las evaluaciones de impacto ambiental obligatorias. La Suprema Corte de México declaró estas acciones ilegales en mayo de 2023, pero el gobierno ignoró la resolución judicial. El periodista Otto von Bertrab, entrevistado para el reportaje, reveló que recibió amenazas de muerte y advertencias de que podría ser “desaparecido” por su cobertura crítica, en un país donde más de una docena de activistas ambientales son asesinados cada año.

Además, apenas hace unas horas, en el tramo 3, en la estación de Izamal sucedió el descarrilamiento de un vagón, generando susto entre los pasajeros, el segundo que se suscita en esa misma zona. La anterior fue el año pasado.

La publicación concluye presentando una sociedad mexicana profundamente dividida entre quienes ven el tren como símbolo de progreso que promete sacar a 1.1 millones de personas de la pobreza y con la generación de 900,000 empleos, y aquellos que, como el biólogo Rojo, lo califican de “ecocidio”.

“Según el conteo de Rojo, más de 15,000 pilares han sido clavados en el delgado suelo de Yucatán, un asalto que podría desencadenar una reacción en cadena”. El tiempo dirá si el Tren Maya será recordado como el proyecto que modernizó el sureste mexicano o como el que destruyó uno de los sistemas de cuevas y acuíferos más importantes del planeta.

ACOM

Por Manuel Cauich Verde

Director del Informativo Al Interior en Vida nueva radio 101.9 de FM en Vida Nueva Radio