MADRID (EUROPA PRESS).- El presidente reelecto de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, celebró su victoria en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales con un discurso en el que reivindicó el triunfo de la democracia frente al “negacionismo” y delineó las prioridades de su nuevo mandato: la regulación de las plataformas digitales, la educación tecnológica y protección de la sanidad y un papel activo del Gobierno federal en la seguridad pública.Lula logró un nuevo mandato tras imponerse con el 51.79% de los votos válidos (64.2 millones) frente al 48.21% (59.8 millones) del candidato ultraderechista –e hijo del expresidente Jair Bolsonaro– Flávio Bolsonaro.Con este resultado, el líder progresista protagoniza un hito histórico, al ser el primer candidato desde el retorno de la democracia en Brasil que logra revertir una desventaja tras quedar segundo en la primera vuelta para hacerse finalmente con la Presidencia.En su primera comparecencia, acompañado de su vicepresidente, Geraldo Alckmin, Lula agradeció la masiva movilización ciudadana, con mención especial a los jóvenes, las mujeres y los ancianos. Alckmin, encargado de abrir el acto, expresó su “profundo respeto” por el mandatario, asegurando que “por segunda vez ha salvado la democracia brasileña”.Durante su intervención, Lula endureció el tono contra la desinformación y el papel de las grandes tecnológicas, advirtiendo de que el país ha tenido que enfrentarse a una “intromisión de fuera hacia dentro a través de plataformas digitales”.En este sentido, abogó firmemente por su regulación: “No es posible que no tengamos la convicción de que el delito en el mundo digital debe tratarse igual que el delito en la vida real (…) Esta elección ha sido una derrota del negacionismo, ha sido una derrota de la mentira”, aseguró el mandatario.Frente a un Congreso de mayoría conservadora, Lula descartó gobernar desde la confrontación, recordando que trabajará basándose en la Constitución y tendiendo la mano al diálogo institucional. “Nadie está obligado a que le guste el presidente electo, pero ha sido elegido para gobernar para todos”, concluyó.A los 80 años, Lula ha vuelto a imponerse en las urnas para conquistar un histórico cuarto mandato presidencial en Brasil, prolongando una trayectoria política que lo llevó de la pobreza del noreste del país a convertirse en uno de los principales referentes de la izquierda mundial. El antiguo obrero metalúrgico, que desafió al régimen militar, perdió tres elecciones presidenciales antes de alcanzar el poder y pasó 580 días en prisión, vuelve a salir victorioso de las urnas para afrontar una nueva etapa al frente de la mayor economía de América Latina.Nacido el 27 de octubre de 1945 en Caetés, en el empobrecido estado nororiental de Pernambuco, Lula fue el séptimo hijo de una familia campesina. A los siete años emigró con su madre y sus hermanos a São Paulo en busca de mejores oportunidades. Trabajó como vendedor ambulante y limpiabotas antes de formarse como tornero mecánico, oficio que lo acercó al movimiento sindical. En la década de 1970 adquirió notoriedad como dirigente de los trabajadores metalúrgicos del cinturón industrial de São Paulo. Al frente de multitudinarias huelgas, desafió a la dictadura militar (1964-1985) y se convirtió en una de las figuras más visibles del nuevo sindicalismo brasileño. En 1980 participó en la fundación del Partido de los Trabajadores, una formación que con el tiempo se consolidaría como uno de los principales pilares de la izquierda brasileña. Tras perder las elecciones presidenciales de 1989, 1994 y 1998, Lula moderó su discurso, amplió sus alianzas y alcanzó finalmente la Presidencia en 2002. Sus dos primeros mandatos, entre 2003 y 2010, coincidieron con una etapa de crecimiento económico y expansión del comercio exterior, favorecida por el auge de las materias primas y la creciente demanda internacional. Programas como Bolsa Familia y Hambre Cero contribuyeron a reducir la pobreza y ampliar el acceso a los servicios básicos. Al mismo tiempo, Brasil reforzó su presencia internacional y profundizó sus relaciones con las economías emergentes, impulsando la cooperación Sur-Sur y la consolidación del BRICS.Su trayectoria política sufrió un vuelco con las investigaciones por corrupción de la operación Lava Jato. Lula ingresó en prisión en abril de 2018 y quedó fuera de las elecciones de ese año, pese a liderar todos los sondeos. En 2021, el Supremo Tribunal Federal anuló sus condenas por cuestiones de competencia judicial y declaró parcial al juez Sergio Moro en uno de los procesos, lo que le permitió recuperar sus derechos políticos. En 2022 regresó a la Presidencia tras derrotar a Jair Bolsonaro en una de las elecciones más polarizadas de la historia brasileña. Su tercer mandato, iniciado en enero de 2023, priorizó la recuperación de las políticas sociales, la lucha contra el hambre, la protección de la Amazonía y la reindustrialización. En política exterior, Lula ha defendido un orden internacional multipolar, una mayor representación de los países en desarrollo en las instituciones multilaterales. Su nuevo triunfo prolonga un proyecto que combina políticas sociales, defensa de la soberanía nacional y búsqueda de una mayor influencia internacional. 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