El relevo de Jacinto Sosa Novelo al frente de la Agencia de Transporte de Yucatán (ATY) ocurre en un momento en que el sistema Va y Ven enfrenta uno de sus periodos más complicados desde su creación. Aunque el gobierno destaca avances en cobertura, tecnología y reducción de gastos, la salida del funcionario se da mientras persisten conflictos financieros con concesionarios y cuestionamientos sobre la viabilidad económica del modelo.

Durante los últimos meses, empresas transportistas denunciaron adeudos millonarios por parte de la ATY. Incluso, varias concesionarias advirtieron sobre posibles paros debido a pagos pendientes que superaban los 189 millones de pesos. La crisis obligó a reuniones de emergencia entre empresarios, autoridades estatales y operadores del sistema.

Si bien la administración de Sosa Novelo presume una reducción cercana al 30 por ciento del gasto operativo y una reforma para ordenar las finanzas, la realidad es que el transporte público sigue dependiendo de fuertes subsidios estatales y aún no existe claridad pública sobre cómo se resolverán los compromisos financieros de largo plazo.

También llama la atención que el funcionario abandone el cargo justo cuando el gobierno estatal busca estabilizar el modelo financiero del Va y Ven. El mensaje oficial habla de continuidad, pero la experiencia demuestra que los cambios de liderazgo suelen generar ajustes administrativos y retrasos en proyectos estratégicos.

Otro aspecto que merece análisis es que la ampliación de cobertura del 71 al 80 por ciento ha significado mayores costos de operación. Si bien más usuarios tienen acceso al servicio, la pregunta sigue siendo si el crecimiento fue acompañado por una estructura financiera sostenible o si simplemente aumentó la presión sobre las finanzas públicas.

El traslado de Sosa Novelo a la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno puede interpretarse como un reconocimiento político de parte del gobernador Joaquín Díaz Mena. Sin embargo, para los usuarios del transporte la principal preocupación no es el nuevo cargo del funcionario, sino saber quién asumirá la ATY y cómo resolverá los problemas pendientes que han puesto en riesgo la operación del sistema.

Al final, el verdadero balance de la gestión no se medirá por los comunicados oficiales ni por los cargos obtenidos después de dejar la institución, sino por la capacidad del Va y Ven para mantenerse operando sin crisis financieras, sin conflictos con concesionarios y con un servicio eficiente para los ciudadanos. Hoy, esas interrogantes siguen abiertas.

Por Manuel Cauich Verde

Director del Informativo Al Interior en Vida nueva radio 101.9 de FM en Vida Nueva Radio