Los reyes Felipe y Letizia, acompañados de la princesa Leonor y la infanta Sofía, se han desplazado hasta Atenas para el funeral y posterior entierro de Irene de Grecia, la hermana de la reina Sofía, que murió el 15 de enero a los 83 años. La conocida como Princesa de la Paz sufría desde hace años un deterioro cognitivo y su salud se había deteriorado mucho en los últimos tiempos. Este agravamiento provocó que la semana pasada doña Sofía cancelara su agenda para no separarse de su querida hermana, su compañera de vida y confidente. 

Desde primera hora de la mañana y hasta las 10:30 horas, el féretro de la princesa Irene, cubierto con una bandera nacional, ha sido depositado en la capilla de Agios Eleftherios para que pudiera ser velado por los atenienses. Después, ha sido trasladado a la Catedral Metropolitana de Atenas, para su solemne funeral. A lo largo de las décadas, esta iglesia ha sido la elegida por la Familia Real helena para sus ceremonias religiosas. 

Una vez que la capilla ardiente se ha cerrado, el féretro se ha trasladado hasta la contigua catedral, en un cortejo fúnebre encabezado por los hijos varones de la reina Ana María: los príncipes Pablo, Nicolás, muy afectado en la despedida a su tía y madrina, y Philippos. Después, el actual jefe de la Casa Real helena ha recibido a los asistentes, entre los que se encontraba el príncipe Christian de Hannover, a las puertas de la basílica. 

La reina Sofía ha llegado flanqueada por sus hijas, las infantas Cristina y Elena y por dos de sus nietos, Miguel e Irene Urdangarin. Victoria Federica de Marichalar y Pablo Urdangarin llegaban después, mientras que los Reyes y sus hijas eran los últimos en hacer acto de presencia.

Antes de acceder a la catedral, los Reyes Felipe y Letizia, la princesa de Asturias y la infanta Sofía se han detenido ante los medios donde han hecho unas declaraciones sobre la tragedia ferroviaria en Adamuz: “En cuanto terminemos vamos a regresar, por supuesto, para estar pendientes y preparar alguna presencia. Entiendo la desesperación de las familias”. Por su parte, la reina Letizia también ha expresado que “estamos viendo cómo se puede producir esa presencia”.  Los Reyes no han estado en la recepción posterior para regresar a casa y estar el martes en Córdoba. 

Una vez en el interior, la Familia Real española y la familia de FelipeVI se han colocado en uno de los lados de la catedral. El Rey y la princesa de Asturias llevaban las insignes del Toisón de Oro, mientras que doña Letizia y las infantas lucían broches.  Tanto el príncipe Pablo como Nicolás han querido dirigir unas palabras que han emocionado hasta las lágrimas a la reina Sofía, quien ha sido consolada por don Felipe y por la princesa Leonor que le han cogido las manos para intentar reconfortarla en este adiós tan doloroso para ella de la que ha sido una persona fundamental en su vida. 

A la salida, han sido Victoria Federica de Marichalar, Irene Urdangarin, con broche de su madre y con lágrimas en los ojos, y el príncipe Arístides, quienes han llevado las condecoraciones de su tía abuela. Dentro de la ceremonia se ha visto el profundo dolor de la hija de la infanta Cristina, que se llama así en honor de su tía abuela. 

Posteriormente, la reina Sofía, los Reyes Felipe y Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía se han trasladado a Tatoi, junto con la Familia Real helena, para dar sepultura a la Princesa Irene. Tras un pequeño responso en la iglesia de la Resurrección, el féretro se ha trasladado hasta el panteón para su eterno descanso. El frío y un fuerte vendaval han marcado el emotivo y triste acto. Ha sido entonces cuando se ha vuelto a ver a doña Sofía muy emocionada. Ha sido ella la que ha recibido la bandera griega que cubría el ataúd de su querida hermana, a la que cuidó hasta el último día, y que agarró fuertemente entre sus manos. 

Esta es la primera vez que la princesa Leonor y la infanta Sofía están, al menos de manera oficial, están en Atenas, en lo que es todo un reencuentro con sus raíces.

Irene de Grecia murió el 15 de enero en el Palacio de la Zarzuela de Madrid y estuvo rodeada de sus allegados. Su vida transcurrió sin lujos y de manera muy discreta y estuvo volcada en casa solidarias. Le apasionaba la cultura hindú, la espiritualidad, la ufología, la arqueología y la música, de hecho llegó a ser concertista profesional de piano. 

Por Manuel Cauich Verde

Director del Informativo Al Interior en Vida nueva radio 101.9 de FM en Vida Nueva Radio