La Cuarta Transformación (4T) ha mostrado un interés creciente en influir en la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) en Yucatán, que se ha manifestado a través de la asignación de proyectos de infraestructura a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), desplazando a los constructores locales.

Proyectos como el Tren Maya, la remodelación del estadio Kukulcán y el nuevo hospital O’Horán han sido asignados a los militares, generando descontento en el sector privado.

Además, la CMIC Yucatán ha reportado pérdidas significativas en obra pública debido a esta intervención del Ejército. Aunque no se han revelado cifras exactas, se estima que las pérdidas millonarias se deben a la asignación de estos proyectos a la Sedena. Esta situación ha generado preocupación entre los constructores locales, quienes ven cómo se reducen sus oportunidades de participar en proyectos importantes.

Por otro lado, se ha señalado que Alberto Canul Moguel, ex titular del Instituto de Infraestructura Carretera de Yucatán (Incay), tiene vínculos con empresarios afines a la 4T, como Mario Millet Encalada y ahora busca dirigir este organismo. Los cambios en esta cámara se realizaría el 4 de febrero próximo, dado que Raúl Monforte González ha cumplido sus dos períodos permitidos por la normatividad interna del organismo empresarial.

De acuerdo con información divulgado en redes sociales y medios tradicionales, Millet ha sido acusado de amasar una gran fortuna a través de contratos a modo y sobornos, y se dice que busca influido en la CMIC para favorecer a Canul Moguel. Esta situación ha generado inquietud entre los constructores locales, quienes temen que la 4T esté buscando apoderarse de la CMIC Yucatán para controlar el sector de la construcción en el estado.

MÁS OBRAS PARA EL EJÉRCITO QUE PARA EL SECTOR PRIVADO

En los últimos años, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) Yucatán ha experimentado los impactos de dos factores principales: la construcción del Tren Maya y la creciente participación de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en proyectos de infraestructura local, incluyendo obras como la remodelación del estadio Kukulcán y el nuevo hospital O’Horán. Esta intervención militar ha generado pérdidas significativas para los constructores locales y provocado descontento en el sector privado de la construcción.

En el aspecto laboral, sin embargo, la organización ha logrado avances importantes. Según cifras oficiales recientes, el déficit de empleos en el sector de la construcción se ha reducido en un 66.67%, pasando de 9,000 vacantes en su punto más crítico del año anterior a 3,000 puestos operativos por cubrir actualmente.

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