En Yucatán, octubre nos coloca frente a dos maneras muy diferentes de relacionarnos con la muerte. Por un lado, el Janal Pixán, una tradición que recuerda a nuestros seres queridos que ya fallecieron. Por el otro, Halloween, con sus disfraces, monstruos, fiestas y niños que salen a pedir dulces.Pero aquí viene una pregunta que vale la pena hacernos: ¿estamos conservando nuestras tradiciones o poco a poco las estamos cambiando por otras que llegan del extranjero?El antropólogo Indalecio Cardeña Vázquez explica que el Janal Pixán es mucho más que colocar un altar o preparar un mucbipollo. Es una expresión cultural de profundas raíces mayas, que con el paso de los siglos incorporó elementos de la tradición católica.Su significado está relacionado con el regreso simbólico de las ánimas, el recuerdo de los difuntos y el vínculo que permanece entre quienes se fueron y sus familiares.En muchas comunidades de Yucatán, especialmente donde se conserva la lengua maya, las familias mantienen los altares, las comidas tradicionales, las velas y las ofrendas que aprendieron de sus padres y abuelos.Mientras tanto, Halloween ha ganado presencia en las escuelas, comercios, restaurantes y reuniones familiares.Aunque también tiene una historia antigua, relacionada con celebraciones celtas y posteriormente cristianas, su versión contemporánea se ha convertido principalmente en una fiesta de disfraces, terror y entretenimiento.Y aquí surge otra pregunta: ¿cuántos niños conocen hoy el significado de los elementos de un altar de Janal Pixán y cuántos saben perfectamente qué disfraz utilizarán para Halloween?Cardeña Vázquez considera que no se trata de condenar una celebración para defender la otra. Ambas pueden convivir, porque tienen orígenes y significados distintos.Sin embargo, hay una diferencia importante: el Janal Pixán mantiene un vínculo directo con la memoria familiar, la identidad y las prácticas culturales que se transmiten entre generaciones.Y aunque las tradiciones también evolucionan, su permanencia depende de que las nuevas generaciones conozcan su significado y no solamente las reproduzcan como una actividad de temporada.Porque una cosa es montar un altar para una fotografía en redes sociales y otra muy distinta es conocer a quién está dedicado, por qué se colocan las ofrendas y qué representan para una familia.La pregunta no es necesariamente si Halloween debe desaparecer, sino qué estamos haciendo para que el Janal Pixán no pierda su significado.Un dato interesante es que el Janal Pixán tiene fechas y significados particulares: el 31 de octubre está dedicado a las ánimas de los niños; el primero de noviembre, a los adultos; y el 2 de noviembre, a los fieles difuntos.También existe la tradición de colocar una pequeña ofrenda para las llamadas ánimas solas, aquellas que, según la creencia, no tienen familiares que las recuerden.Halloween, por su parte, tampoco nació simplemente como una fiesta comercial estadounidense. Sus antecedentes se relacionan con la celebración celta de Samhain y su posterior encuentro con tradiciones cristianas.Halloween es una celebración de origen antiguo, con raíces celtas y europeas, que actualmente se caracteriza por los disfraces, las historias de terror, las calabazas y la costumbre de pedir dulces. Se celebra cada 31 de octubre y, aunque originalmente estuvo relacionada con creencias sobre los espíritus y el mundo de los muertos, hoy tiene un carácter principalmente festivo y comercial. Navegación de entradasSargazo invade el playón de progreso y sorprende el alejamiento del mar