La comunidad autista de Yucatán continúa enfrentando profundas barreras para acceder a servicios de salud adecuados, una situación marcada por prácticas discriminatorias, desinterés institucional y la ausencia de condiciones dignas de atención.En recientes espacios de diálogo, personas autistas y especialistas coincidieron en que estos obstáculos impactan directamente su calidad de vida.“Hemos sido violentados desde los propios médicos, muchas veces desde el área psicológica también, desde el área de la educación, que son los lugares más sensibles”, expresó Cecilia del Rosario Cruz Cervera, fisioterapeuta con autismo.Durante un foro abierto previo a la discusión sobre la futura Ley de Autismo en Yucatán, los participantes señalaron que uno de los mayores rezagos se encuentra en el acceso a diagnósticos oportunos.Afirmaron que una detección temprana permite acceder a terapias éticas, profesionales y con costos razonables, algo que actualmente no está garantizado para la mayoría.También indicaron que no existen servicios especializados que respondan adecuadamente a sus necesidades sensoriales, comunicativas y emocionales, y que hace falta integrar un enfoque de género en la atención.Otro de los temas expuestos fue la coexistencia del autismo con otras condiciones de salud física y mental, como ansiedad, depresión o ideación suicida, factores que con frecuencia pasan desapercibidos en los servicios públicos.A ello se suma la falta de datos oficiales sobre cuántas personas autistas viven en Yucatán, una ausencia que dificulta la creación de políticas públicas efectivas y el diseño de apoyos que garanticen una vida digna en igualdad de condiciones.Discriminación múltipleDe acuerdo con los testimonios compartidos, la discriminación se presenta en distintos ámbitos: desde escuelas y universidades que no ofrecen adaptaciones básicas —incluso en carreras afines a la salud mental— hasta instituciones médicas que niegan credenciales de discapacidad a personas autistas.“Lo que buscamos es eso, que se logre equilibrar la balanza… que podamos ser quienes realmente podemos o queremos ser”, comentó Ingrid Ruz, integrante de la Comunidad Autista Disidente.En el encuentro, las y los participantes subrayaron que las mujeres enfrentan mayores dificultades para obtener un diagnóstico adecuado, ya que muchas reciben la confirmación de autismo hasta la adultez, en buena medida por el enmascaramiento y la falta de información con perspectiva de género.“Normalmente los servicios diagnostican a las mujeres autistas hasta la adultez. A veces, primero diagnostican a sus hijas o hijos y luego ellas reconocen en sí mismas los mismos signos y síntomas”, señaló Mariana Canul, del Consultorio Especializado en Desarrollo Infantil.Frente a este panorama, las personas participantes insistieron en que cualquier avance legislativo debe centrarse en sus voces, dignificar sus experiencias y garantizar un marco de derechos que ayude a construir una sociedad más inclusiva. Navegación de entradasRealizan Foro de Biodiversidad y Conservación Gobierno del Estado invita a disfrutar la Villa Navideña 2025