Habitantes del fraccionamiento La Ceiba II reiteraron su demanda de municipalización, al señalar que han pasado más de 40 años sin que esta zona sea incorporada formalmente al municipio, situación que —afirman— ha provocado rezago en servicios públicos, falta de certeza jurídica y debilidades en el ordenamiento urbano en el norte de la ciudad.En conferencia de prensa, la Asociación de Colonos de La Ceiba II dio a conocer un posicionamiento en el que solicita que se respete el diseño urbano con el que nació el fraccionamiento en 1980: vivienda unifamiliar, baja densidad y amplias áreas verdes. El documento fue leído por el colono Víctor Rodríguez, mientras que el arquitecto Antonio Peniche Gallareta respondió a los cuestionamientos de los medios.Los representantes de unas 600 familias que habitan la zona advirtieron sobre acciones recientes que, a su juicio, se apartan de la vocación original del desarrollo, atribuidas a la empresa Urbanizaciones Turísticas Peninsulares. Entre ellas mencionaron cambios de uso de suelo sin información pública suficiente, intentos de subdivisión de predios y afectaciones a áreas verdes que cumplen una función ambiental clave.La asociación expuso cinco demandas centrales: mantener el uso de suelo habitacional unifamiliar; preservar las áreas verdes que resguardan flora y fauna locales; sostener la baja densidad como criterio rector del crecimiento urbano; avanzar en la regularización y municipalización para garantizar servicios y control urbano; y asegurar la participación efectiva de los colonos en los procesos de planeación.Los vecinos aclararon que su postura no busca frenar el desarrollo, sino promover un crecimiento ordenado y sustentable. Advirtieron que cuando se alteran las reglas originales, se deteriora la calidad urbana, se pierde patrimonio ambiental y se debilita la confianza ciudadana en las decisiones de planeación.Recordaron que La Ceiba II es una comunidad consolidada, no un espacio para la especulación inmobiliaria. Subrayaron que las propiedades fueron adquiridas bajo un modelo de convivencia urbana y ambiental claramente definido y respaldado por escrituras públicas.Indicaron que el fraccionamiento contó inicialmente con un campo de golf que, tras quedar en abandono, se convirtió en un área natural que hoy funciona como pulmón verde y refugio de biodiversidad. A este escenario se suma la preocupación por nuevos proyectos habitacionales que podrían no ajustarse al uso de suelo y generar impactos ambientales.Finalmente, los colonos calificaron su pronunciamiento como una acción preventiva y responsable para visibilizar un problema que, dijeron, no debe normalizarse, y reiteraron su exigencia de certidumbre jurídica, planeación y reglas claras para el futuro de la zona. Navegación de entradasPresenta Cecilia Patrón anteproyecto del Centro Municipal de Autismo en Mérida Cada peso que ingresa al Ayuntamiento lo llevamos a las calles, a donde más se necesita: Cecilia Patrón