Aunque Yucatán aparece entre las entidades con menor proporción de hogares sin ingreso laboral, este dato oculta un problema más profundo: El Centro de Estudios Espinosa Yglesias reporta que solo 7.3% de los hogares no percibe ingresos, cifra inferior al promedio nacional de 12.2%, con base en datos de la Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Sin embargo, contar con empleo no ha sido suficiente para mejorar las condiciones de vida.

Persistencia de pobreza laboral coloca al estado en rezago

El indicador clave del Semáforo de Movilidad Social —la persistencia de pobreza laboral— evidencia el principal aspecto negativo, pues Yucatán se mantiene en una franja intermedia-alta, lejos de los estados con mejores resultados. Mientras entidades como Baja California Sur (43.3%), Quintana Roo (46.3%) y Ciudad de México (52.5%) logran reducir con mayor eficacia la permanencia en pobreza, el promedio nacional es de 65.7% y Yucatán continúa cercano a ese nivel, sin avances sostenidos.

Quince años sin cambio de fondo en la calidad del empleo

El histórico del CEEY, que abarca de 2010 a 2025, confirma una tendencia persistente: la entidad ha permanecido la mayor parte del tiempo en niveles “medio alto” y “alto” de pobreza laboral. Es decir, durante más de una década, el crecimiento del empleo no ha venido acompañado de mejoras reales en ingreso o estabilidad, manteniendo a miles de hogares atrapados en condiciones precarias.

Seguridad social limitada y salarios por debajo del promedio

La debilidad del mercado laboral también se refleja en la cobertura de seguridad social. A nivel nacional, 49.2% de los hogares tiene acceso a alguna institución, pero Yucatán se mantiene por debajo de entidades del norte como Coahuila (75.3%), Nuevo León (73.1%) y Baja California Sur (72%).
En ingresos, el panorama es similar: el salario mensual promedio para personas sin estudios en el estado es de 7,562 pesos (enero de 2025), inferior al promedio nacional de 7,879 pesos, según el CEEY.

Empleo precario: el problema estructural del estado

Los datos apuntan a un patrón claro. Yucatán genera ocupación, pero mayoritariamente en condiciones de baja calidad. La precariedad laboral impide que el ingreso sea suficiente para cubrir necesidades básicas, lo que perpetúa la pobreza incluso entre quienes trabajan.

Sin perspectivas de mejora en el corto plazo

De mantenerse la tendencia documentada por el CEEY, el escenario para 2026–2030 no anticipa cambios estructurales. Los avances en salarios reales y acceso a seguridad social serían marginales, lo que mantendría al estado atrapado en un círculo de empleo insuficiente para generar movilidad social.

ACOM

Por Manuel Cauich Verde

Director del Informativo Al Interior en Vida nueva radio 101.9 de FM en Vida Nueva Radio