Un hombre que vestía ropa desgastada y afirmaba hablar directamente con Dios logró captar la atención de miles de personas en redes sociales durante las semanas previas a la Navidad. Se hacía llamar Ebo Noah, en referencia al personaje bíblico de Noé, y anunciaba un inminente fin del mundo provocado por inundaciones masivas.

A medida que crecía su notoriedad, también lo hacía su discurso. Noah afirmaba mantener conversaciones frecuentes con Dios y pedía donaciones, parte de las cuales, según explicaba, se destinaban a personas con discapacidad y a presos. Paralelamente, advertía de la inminencia del diluvio que acabaría con la vida de todos, incluidos aquellos a quienes decía ayudar.

Llegado el 25 de diciembre y ante la ausencia de cualquier catástrofe, Noah publicó un nuevo mensaje. Aseguró haber iniciado una maratón de tres días de ayuno y oración con la que habría logrado que Dios reconsiderara sus planes. En una supuesta visión posterior, afirmó que el número de personas que deseaban salvarse superaba la capacidad de las arcas y que, tras su intercesión, se le había concedido más tiempo para construir nuevas embarcaciones.

Por un lado, celebraba el aplazamiento del castigo; por otro, insistía en que el diluvio llegaría en el futuro e instaba a la población al arrepentimiento. La contradicción no impidió que sus vídeos continuaran circulando ampliamente en redes sociales.

La historia tuvo un giro final inesperado. Tras constatarse que el mundo no se había acabado, Noah apareció en una multitudinaria fiesta de rap celebrada en el país, donde subió al escenario ante una gran pantalla que recreaba imágenes de inundaciones. Allí se dirigió al público como una figura mediática, convirtiéndose en uno de los momentos más comentados del evento.

Por Manuel Cauich Verde

Director del Informativo Al Interior en Vida nueva radio 101.9 de FM en Vida Nueva Radio