El gobierno del Estado mantiene un patrón de apoyo desigual hacia los sectores productivos del estado, donde los ganaderos emergen como los principales beneficiarios con más de 71 millones de pesos en programas estatales, mientras que los productores de maíz dependen casi exclusivamente de recursos federales limitados. Esta disparidad evidencia una política pública que favorece a sectores prósperos por encima de los pequeños agricultores de granos básicos.El sector ganadero concentra la mayor atención gubernamental con un presupuesto de 53 millones de pesos para el Programa de Mejoramiento Genético y Repoblamiento Ganadero, además de 18 millones adicionales para el Programa de Secas 2025. Los ganaderos pueden recibir hasta 25 mil pesos individuales por la compra de sementales bovinos —un incremento del 25% respecto al gobierno anterior—, 2 mil 300 toneladas de alimento gratuito y acceso a créditos preferenciales del Fondo de Apoyo a la Productividad Agropecuaria (FOPROYUC) con tasas del 7% anual. El gobierno incluso importó 100 mil pajillas de semen sexado desde Texas para modernizar la ganadería local.Al revisar los programas y los montos anunciados por el gobernador Joaquín Díaz Mena se desprende que los pescadores, por su parte, reciben un trato favorable con 116.7 millones de pesos anunciados para 2025, que incluyen 6 mil pesos directos por pescador durante la veda del mero —25% más que la administración anterior— y 50 millones destinados al programa Seguridad en el Mar. Cada uno de los 12 mil 692 pescadores registrados obtiene equipos de radiocomunicación, chalecos salvavidas y seguros de vida que otorgan 5 mil pesos por defunción más 3 mil 500 pesos mensuales a las familias.En contraste, los productores de maíz enfrentan un panorama de abandono estatal. Sus principales apoyos provienen del programa federal Producción para el Bienestar, que otorga entre 6 mil y 24 mil pesos anuales según el número de hectáreas, y del Programa de Incentivos para Maíz y Frijol (PIMAF) que proporciona paquetes tecnológicos de apenas mil 500 pesos. El único respaldo estatal significativo es el Seguro Agrícola Tripartito con mil 500 pesos por hectárea, y únicamente en caso de siniestros climáticos.La disparidad se vuelve más evidente al comparar los montos por beneficiario: mientras un ganadero puede obtener hasta 25 mil pesos estatales por semental más créditos preferenciales, y un pescador recibe 13 mil 500 pesos anuales entre programas estatales y federales, los maiceros dependen de máximo 24 mil pesos del programa federal sin apoyos estatales directos equivalentes. Esta diferencia representa una brecha de acceso a recursos públicos de hasta 300% entre sectores.Particularmente revelador es que el reciente anuncio de “impulso al campo” por 5 millones de pesos corresponde a créditos que los productores deben devolver, mientras que ganaderos y pescadores reciben subsidios directos no reembolsables. Esta política crediticia para agricultores versus subsidios para ganaderos refuerza la desigualdad estructural en el acceso a apoyos gubernamentales, donde los sectores más organizados políticamente obtienen mejores condiciones.La estrategia de la administración de Joaquín Díaz Mena refleja una continuidad con las prioridades del sexenio anterior, privilegiando sectores que generan mayor impacto mediático y político por encima de la agricultura de subsistencia. Con la meta gubernamental de alcanzar un millón de cabezas de ganado al final del sexenio —casi triplicar el hato actual de 350 mil animales—, la ganadería se consolida como el sector estrella, mientras que los pequeños productores de granos básicos quedan relegados a programas federales de alcance limitado. De hecho, Díaz Mena pertenece al sector ganadero.ACOM Navegación de entradasEducadores de Yucatán alzan la voz: demandan aumento salarial y condiciones dignas Visita de Fincantieri a Progreso reaviva debate: ¿desarrollo industrial o riesgo ambiental?