La gentrificación puede ser positiva cuando se realiza mediante una planeación urbana adecuada que integre a las comunidades locales, afirmó Antonio Peniche Gallareta, arquitecto urbanista del Colegio Yucateco de Arquitectos y titular del Despacho Acceso Urbano, durante su participación en el foro de Tony Hánna, Tiburón Inmobiliario.

El especialista, quien estudió planeación urbana en la Universidad de Harvard y se desempeñó como director de desarrollo urbano del Ayuntamiento de Mérida, señaló que el término ha sido utilizado con connotaciones negativas en el discurso académico, pero que el desarrollo puede beneficiar a todos cuando existe coordinación entre gobierno, iniciativa privada y sector social.

Peniche Gallareta destacó que la clave para evitar los efectos negativos de la gentrificación radica en las políticas públicas que generen incentivos para los negocios locales, incluyendo capacitación y créditos, así como la integración de vivienda accesible dentro de los desarrollos comerciales. El urbanista explicó que cuando familias locales no pueden adquirir propiedades debido al incremento de precios, como ha ocurrido en la costa de Progreso, se requieren programas de desarrollo urbano que contemplen diversos niveles de ingreso.

El especialista compartió experiencias exitosas de colaboración público-privada en Yucatán, como el programa de desarrollo urbano de Motul, elaborado a finales de la pandemia, que contribuyó a que el municipio obtuviera la denominación de Pueblo Mágico. Asimismo, mencionó el caso de la zona norte del periférico de Mérida, donde desde 2006 los principales desarrolladores trabajaron junto con el ayuntamiento para crear un programa parcial que convirtió esa área en una de las zonas de mayor plusvalía de la ciudad.

Respecto a Tulum, Peniche Gallareta señaló que la ciudad ha experimentado un crecimiento acelerado sin la planeación adecuada. Aunque recientemente se aprobó un programa de desarrollo urbano, este no ha sido implementado apropiadamente. El urbanista indicó que mientras los desarrollos turísticos frente al mar presentan buen valor inmobiliario, el poblado de Tulum carece de servicios suficientes, situación que requiere la participación conjunta de desarrolladores y autoridades municipales.

El arquitecto advirtió que Mérida se encuentra en un punto de inflexión debido a su rápido crecimiento en la última década. Aunque la ciudad ha logrado importantes avances en plusvalía, aún falta integrar el transporte público al desarrollo urbano de manera efectiva. Los edificios de mayor altura que se están construyendo no están articulados con la planeación general de la ciudad, lo que representa una oportunidad de ordenamiento territorial.

En cuanto a las proyecciones para 2025, Peniche Gallareta estimó que los precios inmobiliarios en la península de Yucatán se mantendrán estables, sin los incrementos acelerados registrados en los últimos tres o cuatro años. El especialista consideró que Mérida tendrá un buen año, ya que la reducción en el ritmo de nuevos desarrollos permitirá la absorción del inventario existente.

El urbanista concluyó que la planeación urbana funciona como un reglamento de convivencia ciudadana que debe construirse de manera conjunta entre funcionarios públicos, iniciativa privada y sector social, superando la idea de que el ordenamiento territorial es responsabilidad exclusiva del gobierno. Desde el Colegio Yucateco de Arquitectos, Peniche Gallareta impulsa alianzas con otros colegios del país para fortalecer la cultura de planeación urbana participativa.

ACOM

Por Manuel Cauich Verde

Director del Informativo Al Interior en Vida nueva radio 101.9 de FM en Vida Nueva Radio