Pacientes y personal médico denuncian desabasto de medicamentos antirretrovirales en los Centros Ambulatorios para la Prevención y Atención en VIH/Sida e Infecciones de Transmisión Sexual (CAPASITS), situación que estaría afectando tanto a adultos como a menores de edad en el estado.

De acuerdo con cifras locales, en la entidad hay más de 13 mil personas que viven con VIH y, en lo que va de 2026, se han confirmado al menos 149 nuevos casos.

Un porcentaje de estos pacientes recibe tratamiento en CAPASITS, instancia encargada de brindar atención médica gratuita y acompañamiento psicológico.

Sin embargo, en el último año se han reportado fallas en el suministro de medicamentos.

Personal de salud señaló que los retrasos pueden extenderse desde varios días hasta semanas, lo que pone en riesgo la continuidad de los tratamientos.

“Tenemos pacientes del interior del estado e incluso extranjeros, y hemos tenido que decirles que no hay medicamento. Puede tardar tres, cuatro o hasta dos semanas en llegar; para nosotros como médicos es lamentable, porque los pacientes con VIH no pueden ni deben suspender su tratamiento”, expresó una doctora tratante que solicitó el anonimato.

La especialista indicó que más de 3 mil pacientes están adscritos a CAPASITS y que la demanda continúa en aumento. Ante la falta de insumos, en algunos casos se ha recurrido al uso de medicamentos cercanos a su fecha de caducidad, bajo criterios médicos, para evitar la interrupción del tratamiento.

Advirtió además que la situación también impacta a pacientes pediátricos provenientes de distintos municipios, quienes deben trasladarse a Mérida —donde se concentra la mayor atención— debido a que en Yucatán sólo operan tres CAPASITS: en Mérida, Ticul y Valladolid.

El problema no es aislado, dado que incluso, a nivel nacional, organizaciones civiles han alertado sobre una crisis en el abasto de antirretrovirales en diversas entidades, lo cual eleva el riesgo de complicaciones de salud en estos pacientes.

En ese contexto, personal médico advirtió que la interrupción de terapias no sólo afecta la calidad de vida de los pacientes, sino que puede generar resistencia a los medicamentos y un incremento en la carga viral.

Como ejemplo de la crisis en el sistema de salud, la doctora refirió la falta de insumos básicos en hospitales, como penicilina para tratar casos de sífilis, lo que —dijo— anticipa un panorama complejo ante la universalización de los servicios de salud.

“Si no se garantiza el abasto de medicamentos esenciales, el sistema podría colapsar”, concluyó.

ACOM / D.R.

Por Manuel Cauich Verde

Director del Informativo Al Interior en Vida nueva radio 101.9 de FM en Vida Nueva Radio