El conflicto por la presunta ocupación ilegal de tierras en la comisaría de Becanchén, en el municipio de Tekax, ha encendido las alarmas entre campesinos mayas, quienes acusan un intento de despojo de cientos de hectáreas ejidales ante la aparente pasividad de las autoridades.De acuerdo con testimonios difundidos por los propios pobladores, un grupo de personas ingresó durante la noche con maquinaria pesada y tráileres para intervenir terrenos que, aseguran, pertenecen a núcleos agrarios respaldados por el Registro Agrario Nacional. La situación escaló rápidamente cuando los habitantes denunciaron la presencia de sujetos encapuchados, acompañados de perros, que presuntamente intimidaron a los campesinos para evitar que se acercaran a la zona.“Vamos a defender lo que es de nosotros”, se escucha en los videos difundidos en redes sociales, donde los ejidatarios documentaron tanto el avance de la maquinaria como la tensión que se vive en la comunidad.Intervención ciudadana frena trabajosAnte la falta de respuesta inmediata, fueron los propios campesinos quienes decidieron intervenir directamente para detener las labores, lo que derivó en un clima de confrontación. Posteriormente, se informó que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente habría clausurado los trabajos en la zona, tras señalamientos de posible desmonte irregular.Sin embargo, hasta el momento no existe un posicionamiento oficial claro que explique el alcance de la intervención ni las posibles responsabilidades, lo que ha incrementado la incertidumbre entre los habitantes.Autoridades llaman al diálogo, pero crece la desconfianzaEl alcalde de Tekax, Hervé Manuel Vallejos Sansores, señaló que se establecerá una mesa de diálogo entre las partes involucradas para esclarecer la situación y brindar acompañamiento legal. No obstante, para los campesinos esta respuesta resulta insuficiente frente a lo que consideran un intento evidente de despojo.La percepción en la comunidad es que las autoridades municipales, estatales y federales han reaccionado solo después de que el conflicto se hizo visible en redes sociales, repitiendo un patrón que ha sido criticado en otros casos: actuar tarde y sin contundencia.Falta de protección a tierras ejidalesEl caso de Becanchén vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de las tierras ejidales en Yucatán, particularmente aquellas pertenecientes a comunidades mayas. A pesar de contar con reconocimiento legal, los pobladores denuncian que estos territorios siguen siendo objeto de intereses externos, muchas veces vinculados a proyectos de desarrollo o especulación.Además, cuestionan la ausencia de vigilancia efectiva para prevenir invasiones, así como la falta de acciones contundentes contra quienes intentan modificar el uso de suelo sin autorización.Un conflicto que va más allá de BecanchénLo ocurrido en Becanchén no es un hecho aislado, sino reflejo de una problemática más amplia: la disputa por la tierra en zonas rurales, donde los derechos de comunidades originarias suelen enfrentarse a intereses económicos con mayor capacidad de operación.Mientras las autoridades apuestan por mesas de diálogo, los campesinos insisten en que no se trata de negociar, sino de hacer respetar lo que legalmente les pertenece.La tensión en Becanchén continúa, y con ella crece la exigencia de una intervención firme y transparente que garantice la protección del territorio y la seguridad de sus habitantes, antes de que el conflicto escale a mayores consecuencias. Navegación de entradasEn Celestún restricciones a turistas, pero omiten daños estructurales en hábitat de flamencos en Yucatán Profepa clausura maquinaria tras conflicto ejidal en Becanchén, Tekax