Lo que comenzó en marzo como un brote aislado en Tzucacab se transformó en una emergencia que hoy alcanza 95 de los 106 municipios del estado. El gusano barrenador —la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax que devora tejido vivo— no solo infesta el ganado yucateco: ya llegó a los hogares.Siete personas han sido diagnosticadas con miasis humana en lo que va del año. Tres permanecen hospitalizadas con larvas en cabeza, cuello, tronco y extremidades. Entre ellas, una mujer de 36 años de Yaxcabá que lleva ocho semanas internada en Tekax, un hombre de 33 años de Maní con alcoholismo y obesidad, y otro paciente de 47 años de Motul. Todos presentan comorbilidades que agravaron su condición.Una Expansión ImplacableLas cifras oficiales de la Secretaría de Desarrollo Rural documentan una progresión alarmante: de 5 casos en marzo a 1,253 en diciembre. Los bovinos lideran con 811 infestaciones, seguidos por caninos con 250 casos. También han resultado afectados porcinos, ovinos, equinos y hasta felinos domésticos.El 90% del territorio yucateco ya enfrenta la plaga. Mérida, Tizimín, Izamal, Tekax y Tzucacab concentran el mayor número de reportes. Las gusaneras se alojan principalmente en orejas, ombligos, vulvas y heridas causadas por alambres de púas, peleas entre animales o mordeduras de murciélago.Aunque el gobierno estatal reporta una tasa de recuperación del 90% en animales tratados y ningún sacrificio, lo cierto es que el sector ganadero yucateco enfrenta costos extraordinarios en medicamentos y restricciones comerciales que paralizan la movilización del ganado.El costo: 700 millones de dólares perdidosA nivel nacional, la reaparición del gusano barrenador —erradicado de México en 1991— provocó que Estados Unidos cerrara su frontera a las exportaciones de ganado mexicano. El resultado: 700 millones de dólares en pérdidas, 1.2 millones de cabezas sin exportar y 15 mil millones de pesos en daños acumulados, según la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas.Los ganaderos del sur de México absorben costos adicionales de entre 1,200 y 2,000 pesos por cabeza en tratamientos, movilizaciones y medidas sanitarias, sumando 3 mil millones de pesos en gastos extraordinarios. En Yucatán, la inversión estatal y federal supera los 70 millones de pesos.Lo que no se hizoLa evidencia más fuerte contra el gobierno es que esta crisis era prevenible. Desde junio de 2024, los ganaderos sabían que el gusano barrenador avanzaba desde Panamá hacia México a casi 2 kilómetros diarios. A pesar de los reportes, las autoridades no implementaron medidas preventivas.Alberto Banuet Abhari, coordinador de la iniciativa “México Sin Barrenador”, es lapidario: “Ya se sabía que venía el gusano barrenador y no se hizo nada. México no es culpable de esta infestación, pero sí era responsable de actuar”.La respuesta actual contrasta con la campaña de erradicación de 1972-1990, que empleó 2,031 trabajadores, realizó 58,000 horas de vuelo para dispersar moscas estériles e invirtió el equivalente a 750 millones de pesos actuales. Hoy, con 11,516 casos nacionales —incluidos 86 humanos—, Yucatán cuenta con apenas 26 médicos veterinarios en campo, una cifra que la oposición califica de “insuficiente para cubrir ni una cuarta parte del territorio afectado”.La promesa rota de la planta de moscas estérilesLa técnica de insectos estériles es el arma más efectiva contra el gusano barrenador. Pero la planta que funcionaba en México fue trasladada a Panamá en 2006, dejando al país vulnerable.En noviembre, el gobernador Joaquín Díaz Mena anunció con bombo la construcción de una planta de moscas estériles en Yucatán, en colaboración con la UADY. Sin embargo, la diputada panista Ana Cristina Polanco reveló que la Federación descartó el proyecto. “Mintieron para simular control. Nunca hubo proyecto real, sólo un anuncio vacío”, denunció.El debate político: ¿Crisis controlada o negligencia?El gusano barrenador detonó una batalla en el Congreso de Yucatán. El PAN propuso crear una Comisión Especial para dar seguimiento a la emergencia, pero Morena rechazó la iniciativa por mayoría de votos.“La realidad ya los rebasó. Cuando una plaga pasa del rancho al hogar, deja de ser un tema pecuario y se convierte en amenaza a la salud pública”, advirtió Polanco, acusando al gobierno de “administrar la insuficiencia” con falta de campañas de difusión, alertas sanitarias y coordinación con municipios.Morena respondió con el líder de su bancada, Wilmer Monforte Marfil, quien defendió la estrategia oficial: “Cero sacrificios, 90% de recuperación, atención en menos de 24 horas”. Aseguró que el “discurso alarmista de la oposición no corresponde a la realidad técnica” y que la erradicación tomará entre cinco y seis años.Parte de un patrónEl gusano barrenador no es la única crisis que marca el primer año del gobierno morenista. Díaz Mena enfrenta el colapso del sistema de pensiones (Isstey), el rescate millonario del transporte Va y Ven, respuestas tardías ante la marea roja y el dengue, y una crisis interna en Morena por falta de liderazgo.Las encuestas muestran que 6 de cada 10 yucatecos desaprueban su gestión. Analistas y ciudadanos coinciden: promesas incumplidas, proyectos que no se concretan y políticas diseñadas para la apariencia más que para resultados.Para los ganaderos yucatecos, queda la sensación de abandono que resume Banuet Abhari: “El sureste siempre queda a lo último de los programas federales. Si los yucatecos no protegen su planta productiva, no lo va a hacer nadie más”.Mientras las autoridades debaten, el gusano barrenador sigue su marcha. Y con cada animal —y cada persona— infestado, la pregunta persiste: ¿cuánto más costará y avanzará este problema?ACOM Navegación de entradasCosta yucateca cierra exitosa temporada de pulpo Mercado Renacer del Campo Yucateco llega al Parque La Plancha