Lo que debía ser una simple reparación de frenos acabó convirtiéndose en una auténtica pesadilla para Lulú, una ciudadana que hoy alza la voz en redes sociales tras vivir una experiencia marcada por la negligencia, el abuso de confianza y la total falta de responsabilidad.Según ha relatado, confió su vehículo a un mecánico “de confianza”. No obstante, sin su consentimiento ni conocimiento, el profesional decidió entregar el coche a un tercero. ¿El resultado? Un accidente que dejó el vehículo como siniestro total.“Me dijeron que fue un choque menor… pero la realidad fue mucho más grave. El coche quedó destrozado y nadie quiere hacerse responsable”, escribió.Para empeorar la situación, el hijo del tercero implicado —quien además es abogado— también se desentendió por completo, al igual que el propio mecánico.Mientras tanto, Lulú ha tenido que asumir todos los gastos de su bolsillo. La aseguradora, lejos de ofrecer apoyo, solo ha contribuido a su confusión mediante un asesoramiento deficiente, dejándola sin una vía clara para emprender acciones legales.El día del accidente, el mecánico le aseguró que él se haría cargo. Sin embargo, debido a compromisos laborales, Lulú no pudo acudir al lugar del siniestro y envió a sus hijos en su representación. Fueron ellos quienes descubrieron la magnitud real de los daños, muy lejos del “choque leve” que se le había informado.“Me siento desprotegida, indignada y profundamente afectada. Esta no es solo una pérdida material; es una traición a la confianza y una falta absoluta de ética. Solo pido justicia”, expresó.Lulú hace un llamado a las autoridades y a la ciudadanía para visibilizar su caso, porque, como ella misma dice, su historia podría ser la de cualquiera. Navegación de entradasIndigna a la población de Samahil las condicions del campo deportivo y los baños Aterrizajes de emergencia y fallos mecánicos: escuelas de aviación bajo la lupa en Yucatán