MÉRIDA, Yucatán, 14 de septiembre de 2026.- Antes de gritar “¡Viva México!”, muchas familias yucatecas tendrán que sacar la calculadora.La celebración del 15 de septiembre mantiene una característica muy familiar en Yucatán: reunirse en casa, preparar comida, comprar refrescos, hielo y algunas bebidas y, dependiendo del presupuesto, colocar banderas, papel picado y otros adornos.Pero trasladar directamente el costo de una “cena mexicana” nacional a Yucatán puede resultar engañoso.Aquí no todas las familias celebran con pozole, tinga o chiles en nogada. La mesa puede combinar los tradicionales antojitos mexicanos con comida mucho más cercana al gusto local: salbutes, panuchos, empanadas, tacos, kibis o algún guiso preparado para compartir.El pozole también gana terreno en MéridaSin embargo, las costumbres también cambian. El crecimiento de Mérida y la llegada de familias procedentes de Ciudad de México y de otras entidades del país han contribuido a ampliar la oferta gastronómica disponible en la ciudad.Uno de los ejemplos más visibles durante septiembre es precisamente el pozole.Aunque no pertenece a la cocina tradicional yucateca, actualmente es mucho más sencillo encontrarlo durante las Fiestas Patrias en restaurantes, cocinas económicas y negocios de comida preparada.A ellos se suman personas y familias que durante estas fechas preparan pozole en sus propias casas y lo ofrecen por encargo, principalmente mediante redes sociales y grupos vecinales.De esta manera, un platillo asociado históricamente con otras regiones del país ha encontrado espacio en la celebración del 15 de septiembre en Yucatán.Hoy una familia puede cenar pozole el 15 de septiembre y, al día siguiente, regresar sin ningún problema a los huevos motuleños, la cochinita o el relleno negro.Un sondeo realizado recientemente en Mérida estimó que preparar una celebración del 15 de septiembre en casa puede representar un gasto de entre mil 800 y 2 mil 500 pesos, dependiendo de lo que se cocine y de la cantidad de personas que se sienten a la mesa.Pero hay un detalle importante: en algunos de esos cálculos todavía quedan fuera bebidas alcohólicas, refrescos, botanas, decoración, vasos, platos, hielo y otros productos que suelen comprarse para una reunión.Es decir, el verdadero costo aparece cuando comenzamos a sumar todo.Porque una cosa es calcular cuánto cuesta la comida y otra cuánto termina pagando una familia después de comprar refrescos, hielo, cerveza, botanas y hasta aquello que se olvidó y alguien tiene que ir a buscar a la tienda a última hora.Una familia de cuatro puede superar los mil pesosOtro cálculo realizado para Yucatán durante este septiembre coloca una celebración sencilla para cuatro personas alrededor de los 1800 pesos, mientras que una reunión con mayor variedad de comida, bebidas y decoración puede llegar a 2 mil 500 pesos o incluso superar esa cantidad.Y precisamente ahí aparece otra costumbre común en muchas familias yucatecas:“Tú trae los refrescos, yo pongo la comida y alguien más que compre el hielo”.La cooperación puede convertirse este año en una de las mejores estrategias para mantener la celebración sin cargar todo el gasto a una sola persona.Porque en Yucatán la reunión puede empezar pequeña…Hay además un elemento difícil de colocar en cualquier presupuesto: los invitados que se van sumando.Porque sabemos cómo comienzan algunas reuniones familiares:“Nada más nosotros”. Y terminan llegando los hijos, los nietos, los tíos, los primos, los compadres y algún amigo que “sólo venía a saludar”.Por eso muchas familias mantienen una práctica sencilla: repartir el gasto.Preparar alimentos en casa y dividir los gastos puede hacer una diferencia importante frente a contratar una cena completa o salir a un restaurante.Salir tampoco necesariamente resulta más baratoOtra posibilidad es olvidarse de cocinar y acudir a alguna celebración pública, restaurante o establecimiento.Pero salir de casa tampoco significa automáticamente ahorrar.En restaurantes y bares el gasto dependerá del menú, bebidas y número de integrantes de la familia. En las celebraciones públicas puede no cobrarse entrada, pero la cuenta comienza a crecer con los antojitos, refrescos, cervezas, transporte y compras para los niños.Una mesa que también está cambiandoQuizá el 15 de septiembre permita observar algo más que el incremento de los precios muestra cómo está cambiando Yucatán.En una misma mesa pueden encontrarse actualmente alimentos de la cocina yucateca junto con pozole, pambazos, tostadas y otros platillos traídos por quienes llegaron de diferentes partes de México y hoy han hecho de Yucatán su hogar.Las tradiciones no necesariamente desaparecen cuando llegan otras.A veces se sientan juntas a la mesa. Y mientras esa mesa se transforma, hay algo que este año difícilmente cambiará: Antes de organizar la cena, habrá que revisar cuánto tenemos disponible.Porque este 2026, para muchas familias yucatecas, celebrar el Grito será también cuestión de hacer cuentas.Un ojo estará puesto en la bandera… y el otro en la cartera. 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