Con el sonido del caracol y con las manos en alto, meridanos le dieron la bienvenida al eclipse de sol que, en la capital yucateca, pudo apreciarse de manera parcial.

A través de un ritual de agradecimiento, desde el sitio arqueológico de Chan Hó, en el oriente de la ciudad, los testigos de este singular fenómeno astronómico recargaron sus energías y también demostraron gratitud a la naturaleza por el espectáculo.

El sacerdote maya, Tiburcio Can May, explicó que para los antepasados mayas un eclipse no era portador de buena suerte, por lo que se recurría a ciertas acciones para ahuyentarlo.

“Hacían rituales, cuando estaba así el eclipse, se tocaban latas, se tocaban un montón de cosas. Yo me acuerdo que mi abuelo me decía, ponte a tocar las latas. Según la creencia de ellos era para que la luna no comiese al sol y que la luna pase lo más rápido que se pueda”, señaló.

Con el paso del tiempo, las familias han cambiado su visión de los eclipses, ahora los ven como un fenómeno natural.

Adultos, jóvenes y niños visitaron Chen Hó para apreciar el fenómeno ya sea con ayuda de lentes especiales e incluso, un disco de obsidiana, en tanto que otros construyeron sus cajas solares para ver el reflejo de la luz del eclipse.

Después del medio día, el sacerdote maya tocó el caracol hacia los cuatro puntos cardinales y agradeció a los vientos, a las deidades como Hunab kú, Kukulcán e Ixchel, la posibilidad de apreciar este importante fenómeno astronómico.

Se recalcó que un eclipse de este tipo debe ser visto como un regalo y que será hasta dentro de 28 años cuando ocurra otro similar.

“Algo muy natural que el creador nos dio para verlo, para contemplarlo y no es siempre. Este eclipse que estamos viendo, lo vamos a ver hasta el 2052. Es algo que nos da nuestro creador para ver como es la madre naturaleza, como es que todo eso es posible que se junten para formar un eclipse”, remarcó.

De este modo, los yucatecos dieron la cara al sol para unirse en torno a este fenómeno astronómico que sirvió como punto de encuentro y hermandad entre las familias.

ACOM