El puerto de Progreso se ha convertido en el principal foco de contaminación que alimenta las floraciones algales nocivas y las temidas mareas rojas que afectan las costas del norte de Yucatán.Una investigación científica publicada este año confirma que las descargas de aguas residuales urbanas provenientes de esta zona costera introducen concentraciones elevadas de amonio y fosfatos que alteran el equilibrio natural del ecosistema marino, favoreciendo la proliferación de especies de algas potencialmente tóxicas.La investigación, liderada por Román Becerra-Reynoso de la Universidad Nacional Autónoma de México junto con Ismael Mariño-Tapia, Jorge Herrera-Silveira y Cecilia Enríquez, fue publicada en marzo de este año en la prestigiosa revista científica Frontiers in Marine Science bajo el título “Efectos de las surgencias y descargas submarinas de agua subterránea sobre las comunidades de fitoplancton de la costa norte de la península de Yucatán”.Evidencia más contundenteEl estudio representa la evidencia más contundente hasta la fecha sobre el vínculo directo entre la contaminación urbana y los eventos de marea roja en la región.Los científicos documentaron durante tres campañas oceanográficas realizadas entre 2015 y 2018 cómo las descargas de agua subterránea submarina contaminada modifican la composición biogeoquímica del mar.El trabajo demostró que estas descargas, particularmente intensas en Progreso, Dzilam y Celestún, transportan contaminantes del acuífero cárstico yucateco directamente al océano, creando las condiciones perfectas para que prosperen organismos microscópicos nocivos.La investigación revela que “un puerto importante y varios desarrollos urbanos ocurren en Progreso, donde las concentraciones más altas de amonio y fosfatos podrían estar asociadas con aguas residuales urbanas”.Altera el tipo de nutrientesEsta contaminación no solo incrementa la cantidad de nutrientes disponibles en el mar, sino que fundamentalmente altera el tipo de nutrientes, favoreciendo a especies de fitoplancton capaces de utilizar materia orgánica además de realizar fotosíntesis.El mecanismo identificado por los investigadores es alarmante: las descargas contaminadas crean un “bucle microbiano dominado por mixoplancton” donde organismos como dinoflagelados y el complejo Pseudo-nitzschia delicatissima —productor de neurotoxinas— obtienen ventajas competitivas sobre las diatomeas autótrofas que normalmente dominan ecosistemas marinos saludables.Los científicos documentaron concentraciones excepcionales de “flagelados desconocidos” del orden de 10⁶ células por litro en áreas influenciadas por estas descargas.Las consecuencias van más allá de la simple contaminación del agua. La alteración de las proporciones naturales de nutrientes N:P tradicionalmente responsables del equilibrio del fitoplancton marino está generando una transformación profunda del ecosistema costero.Contaminación hace más tóxicas las floraciones algalesLos investigadores confirmaron que la contaminación continental no solo nutre las floraciones algales, sino que las hace más tóxicas y persistentes, representando un riesgo creciente para la salud pública y las actividades económicas costeras.Este hallazgo científico adquiere particular relevancia en el contexto de una península donde el sistema de acuíferos cársticos interconectados transporta contaminación desde el interior hasta la costa. Los investigadores reconocen limitaciones en su estudio al no haber cuantificado todos los nutrientes orgánicos, pero recomiendan investigaciones futuras más profundas.Mientras tanto, la evidencia presentada establece de manera inequívoca que Progreso representa un punto crítico donde la gestión inadecuada de aguas residuales urbanas está comprometiendo la salud de uno de los ecosistemas marinos más importantes del Golfo de México. Navegación de entradasMarea roja golpea a Sisal; municipio retira peces muertos de la playa Perro “encarcelado” en Sisal tras morder a tres personas; dueños se deslindan