La carretera federal Kinchil-Celestún se ha convertido en una de las vías más peligrosas de Yucatán. En los últimos cuatro años, al menos 11 personas han muerto en tres accidentes graves ocurridos sobre el mismo tramo carretero, una vía angosta, sin acotamientos y con apenas seis metros de ancho que conecta al puerto de Celestún con el resto del estado.

El accidente más reciente ocurrió el 25 de mayo de 2026 y dejó cinco personas fallecidas, lo que detonó el hartazgo social en el municipio. Dos días después de la tragedia, hoy pobladores bloquearon el acceso al puerto y rechazaron el anuncio de ampliaciones parciales presentado por los gobiernos estatal y federal, al considerar que las autoridades siguen ofreciendo “paliativos” mientras continúan los accidentes mortales.

El choque que volvió a encender la indignación

El lunes, alrededor de las 12:30 horas, una camioneta Mitsubishi invadió el carril contrario en el kilómetro 52+500 de la carretera federal 281 (MEX-281) e impactó de frente a un automóvil Changan.

Entre las víctimas se encontraban Diana Abril Domínguez Huh, maestra de preescolar y conductora del vehículo compacto; Kristel López, también docente y con seis meses de embarazo; X.Y., hija de Diana Abril, de 11 años; un menor que viajaba en la camioneta, y el conductor turista de esa unidad, quien murió horas después en el Hospital General Agustín O’Horán. Además, al menos tres personas resultaron heridas de gravedad.

El accidente volvió a exhibir el mismo problema que habitantes y autoridades municipales han denunciado desde hace años: una carretera de doble sentido, sin división física entre carriles y sin margen de maniobra ante cualquier invasión de carril.

Una carretera de seis metros como única conexión terrestre

La carretera Kinchil-Celestún es la única vía terrestre de acceso al puerto, una comunidad con más de 10 mil habitantes y fuerte actividad turística y pesquera.

El tramo completo mide 42.7 kilómetros y carece de acotamientos en toda su extensión. Por esa vía circulan diariamente vehículos particulares, autobuses, unidades turísticas, camiones de carga y tráileres, todos compartiendo una carpeta asfáltica de apenas seis metros de ancho.

La falta de espacio para maniobras de emergencia se ha convertido en un patrón recurrente en los accidentes registrados en la zona.

Tres tragedias, el mismo patrón

La tragedia del 25 de mayo no es un hecho aislado. En julio de 2022, cinco personas murieron en otro choque frontal registrado sobre la misma carretera, entre ellas cuatro integrantes de una familia extranjera. Posteriormente, en abril de 2024, un niño de ocho años falleció tras salir proyectado de un vehículo durante una volcadura, mientras una menor de 12 años perdió el brazo derecho.

En los tres accidentes documentados, las autoridades reportaron invasión del carril contrario como causa principal, un riesgo constante en una vía sin acotamientos y sin infraestructura de seguridad.

Celestún rechaza ampliación parcial

El Gobierno del Estado anunció un acuerdo con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) para intervenir cinco tramos considerados críticos de la vía, con una inversión superior a 100 millones de pesos. Sin embargo, la propuesta fue rechazada por habitantes de Celestún, quienes exigen la modernización total de los 42.7 kilómetros y no únicamente trabajos parciales.

El propio Gobernador reconoció que la ampliación integral costaría alrededor de mil millones de pesos, es decir, diez veces más de lo anunciado hasta ahora. En términos prácticos, el proyecto actual contempla intervenir apenas cerca de 10 kilómetros de los más de 42 kilómetros de la carretera.

Un año de solicitudes ignoradas

El alcalde de Celestún, Germán Cauich, afirmó que el municipio lleva más de un año solicitando formalmente la ampliación de la carretera sin obtener respuesta efectiva.

El 24 de noviembre de 2025 entregó una petición en oficinas de la Presidencia de la República. Posteriormente, el 14 de mayo de 2026 —once días antes del accidente fatal— reiteró la solicitud ante el gobernador y diputados locales.

Hasta antes de la tragedia, ninguna dependencia había anunciado fechas concretas para iniciar la modernización total de la vía.

Aunque la SICT ingresó desde julio de 2025 una Manifestación de Impacto Ambiental ante Semarnat para ampliar toda la carretera a 12 metros de ancho con acotamientos, el proyecto permanece sin calendario de ejecución. Mientras tanto, en Celestún el reclamo crece: la población asegura que ya no puede seguir esperando otra tragedia para que comiencen las obras.

ACOM

Por Manuel Cauich Verde

Director del Informativo Al Interior en Vida nueva radio 101.9 de FM en Vida Nueva Radio