RÍO LAGARTOS.— Un cocodrilo que permanecía en las inmediaciones del balneario Chiquilá, conocido también como el ojo de agua, fue capturado y reubicado por especialistas y autoridades ante el riesgo de encuentros con habitantes y visitantes de esta zona de Río Lagartos.La intervención se realizó después de que días atrás se reportara que un cocodrilo habría atacado y devorado a un perro en ese mismo sector. Debido a que el balneario es frecuentado por familias y turistas, se determinó retirar al ejemplar como medida preventiva.En el operativo participaron especialistas de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), bajo la coordinación del biólogo Cristóbal Cáceres, además de Miguel Torres, personal de Protección Civil encabezado por Carlos Medina y elementos de la Policía Municipal.Una vez asegurado, el saurio fue sometido a una revisión. Los especialistas realizaron mediciones morfométricas, determinaron su sexo y efectuaron el marcaje para su identificación y seguimiento, quedando registrado con el folio 604.Posteriormente, el cocodrilo fue trasladado a una zona alejada de la comunidad, donde pueda permanecer en su hábitat sin representar un riesgo inmediato para quienes acuden al balneario.El caso vuelve a poner sobre la mesa la convivencia entre las comunidades costeras y la fauna silvestre en esta región de Yucatán. Ante la presencia de cocodrilos, la recomendación es mantener distancia, no alimentarlos y evitar cualquier intento de capturarlos, dando aviso a las autoridades especializadas.En Río Lagartos, donde los ecosistemas forman parte de la vida cotidiana, el reto es reducir los encuentros de riesgo sin perder de vista que estos animales forman parte de la fauna de la zona. Navegación de entradasSonrisas que abren caminos: Mérida impulsa autonomía e inclusión