Argentina inaugura la Copa América con una victoria contra Canadá

Después del desfile pomposo de los dirigentes, la inauguración del torneo y un primer capítulo en el que Canadá jugó como si fuese un equipo con tradición centenaria en el fútbol, el 10 entró en acción para desoxidar un trámite hasta entonces parejo y abrirle a Argentina un triunfo con cierto suspenso pero necesario para el inicio de la defensa del primero de sus dos títulos, la Copa América ganada en 2021.

El primer aporte de Messi en la noche multitudinaria de Atlanta no fue con un gol, convertido por Julián Álvarez, ni con una asistencia, técnicamente de Alexis Mac Allister, pero sí con el arranque de la jugada que derivó en el 1-0 parcial para los también campeones del mundo. Como si fuese un fotógrafo de naturaleza, el 10 usa una cámara de caza que detecta los movimientos de los jugadores rivales y se activa cuando un animal, o un defensor contrario en su caso, pasa enfrente de ella.

Lo mismo ocurriría a los 43 minutos del segundo tiempo, cuando Messi otra vez acudió a su máquina detectora de espacios y habilitó con maestría a Lautaro Martínez, que marcó el 2-0 final. Aun algo errático a la hora de definición, y en su última función con 36 años –cumplirá 37 este lunes, el día previo al partido con Chile-, Messi vio en la oscuridad y le dio luz a una Argentina poco fluida, pero con su espíritu ganador de siempre. El campeón gana por aluvión o por goteo.

Una valiente Canadá, sin complejos –incluso algo violento contra Messi-,llegó a forzar varias veces a el Dibú Martínez, el arquero argentino que se esforzó más de lo imaginado, pero el 2-0 igual terminó con sabor a poco: ya desatada en el segundo tiempo, Argentina podría haber goleado.

El arquero chileno de años 40, se convirtió en el jugador con más presencias de la historia de la Copa-, el 10 del Inter Miami se consolidó como un abanderado del fútbol en Estados Unidos. Ya no sólo es la cara en la MLS: ahora también a nivel selecciones.

Los equipos de Lionel Scaloni, tan campeones en 2021 y 2022, tenían hasta este jueves un talón de Aquiles: sus debuts en las competencias oficiales. Si la derrota 1-2 ante Arabia Saudita en el estreno del Mundial Qatar 2022 quedó en la historia de los resultados más sorprendentes de la historia del fútbol, las primeras presentaciones de Argentina en las dos Copas América anteriores –bajo la conducción del mismo técnico- tampoco habían terminado con éxito: 0-2 contra Colombia en 2019 y 1-1 frente a Paraguay en 2021, ambas en Brasil.

Sorpresivamente, los primeros minutos de la Copa América 2024 ante Canadá parecieron una continuidad de ese arranque con el pie izquierdo de los campeones defensores. La selección con menos pedigrí de la Copa América, aunque ya en la cuenta regresiva a convertirse en una de las sedes compartidas del Mundial 2026, salió decidido a jugar el partido de su historia. Y durante 45 minutos lo consiguió. Fue el tiempo en el que Argentina conoció una de las supuestas leyes del fútbol: que es difícil llegar a la gloria pero aún más difícil mantenerse. O que los rivales que enfrentan al campeón del mundo duplican su esfuerzo.

Además de la despedida de Ángel Di María, que ya anunció que dejará su selección nacional al finalizar la Copa América, Scaloni también empezó a mover fichas a futuro para el Mundial 2026: contra Canadá sorprendió con la salida de Nicolás Otamendi, de 36 años, y el ingreso de Lisandro Martínez, de 26, desde ahora candidato natural a complementar en la dupla central de la defensa a Cristian Cuti Romero, también de 26, ambos de la Premier League, uno del Manchester United y otro del Tottenham.

Respecto de Qatar 2022, el técnico argentino también ensayó otro cambio, el regreso de Leandro Paredes por Enzo Fernández, pero respetó mayoritariamente la base de los campeones del mundo. Si Argentina no fluyó en el primer tiempo fue porque el equipo del estadounidense Jesse Marsch tejió una telaraña que inmovilizó a Mac Allister y obligó a Messi a moverse a varios metros del área de Maxime Crépeau, magnífico en toda la noche.

Cuando parecía que Canadá tenía las herramientas para dejar en cero a Argentina, Messi finalmente desactivó la trampa a los cuatro minutos del segundo tiempo con su pase filtrado a Mac Allister, que luego habilitó al goleador Julián Álvarez. Y ya sobre el final del partido, el pase de Messi fue para Lautaro Martínez y el 2-0. No sólo Argentina disfruta a Messi. No hay mejor apuesta de Estados Unidos para terminar de dejar el soccer y abrazar al fútbol que el 10, patrimonio continental y mundial del fútbol, aun a pocos días de cumplir 37, vigente y eterno, en búsqueda de su tercer título seguido.