Washington, 19 de febrero de 2026. — La Junta de Paz impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump celebró este jueves su reunión inaugural en Washington, Estados Unidos, con la participación de más de 40 países entre miembros y observadores. La cita marcó oficialmente el inicio de la institución que Trump creó para coordinar la pacificación y reconstrucción de la Franja de Gaza, y con la que aspira a intervenir también en otros conflictos internacionales.

Qué se anunció en la reunión

Durante la inauguración, Trump confirmó una aportación inicial de 10 mil millones de dólares por parte de Estados Unidos para la Junta de Paz, destinada a financiar la reconstrucción y estabilización de Gaza tras años de guerra. Sin embargo, Nueve países miembros del organismo prometieron alrededor de 7 mil millones de dólares adicionales para ayuda humanitaria y trabajos en el enclave palestino.

Cinco países —Indonesia, Marruecos, Kazajistán, Kosovo y Albania— se comprometieron a enviar tropas para una fuerza de estabilización internacional que operará inicialmente en la ciudad de Rafah.

Egipto y Jordania acordaron entrenar policías locales para contribuir a la seguridad en Gaza.

Estas promesas representan un paso inicial, aunque aún muy por debajo de los cerca de 70 mil millones de dólares estimados que Naciones Unidas calcula necesarios para la reconstrucción completa de la Franja.

Objetivos y prioridades tras la primera reunión

La Junta de Paz se creó originalmente con el objetivo de supervisar la reconstrucción de Gaza tras el conflicto que mantuvo un alto el fuego desde 2025, así como de coordinar esfuerzos de pacificación. Trump y los líderes asistentes también reiteraron la ambición de que el organismo actúe más allá de Gaza, contribuyendo a resolver otros conflictos globales, aunque sin detalles operativos concretos hasta ahora.

Durante el encuentro, Trump también vinculó la agenda de la Junta con temas de seguridad regional más amplios, incluido el programa nuclear de Irán, lo que indicó que la agenda va más allá de los desafíos en el enclave palestino.

Presencia internacional y ausencia de potencias

La primera reunión contó con delegaciones de decenas de países, tanto miembros como observadores. Sin embargo, aliados tradicionales como Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, Japón y otros países europeos importantes no se integraron formalmente, muchos de ellos prefiriendo enviar representantes como observadores o declinar por completo su participación.

Asimismo, ni China ni Rusia, dos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, participarán en la Junta de Paz como miembros.

Críticas y controversias vigentes

Aunque el lanzamiento fue presentado con tono triunfal por la Casa Blanca, la iniciativa sigue recibiendo críticas. Organismos internacionales y expertos señalan que: La Junta de Paz continúa sin incluir a representantes palestinos, pese a que su misión central se enfoca en Gaza.

Las participaciones y compromisos reales aún están lejos de la escala de necesidades humanitarias y de reconstrucción.

Algunos ven la estructura como un intento de crear un foro alternativo a la ONU para la gestión de crisis internacionales, lo que ha generado preocupación entre países que favorecen el multilateralismo tradicional.

Qué sigue tras esta reunión

La reunión concluyó con compromisos financieros, promesas de tropas y el inicio formal de la institución, pero muchos interrogantes permanecen: No está claro cómo se implementará el plan de reconstrucción de Gaza en la práctica ni qué plazos se manejarán. La relación operativa entre la Junta de Paz y la Organización de las Naciones Unidas apenas comienza a construirse, con Trump insistiendo en que su organismo puede colaborar con la ONU en algunos casos.

La eficacia real de la Junta de Paz y su impacto en Gaza y otros conflictos será un tema de evaluación internacional en los próximos meses.